Artes escénicas

Viaje del futuro al pasado

Arawake Theater aúna las técnicas del teatro tradicional con las oportunidades de las nuevas tecnologías en ‘En busca del fuego’, que se representa hoy de nuevo en el Museo de la Evolución

‘En busca del fuego’ une el teatro de sombras, una de las técnicas más primitivas de la escena, con las tecnologías y la música en directo.
Israel L. Murillo

A.S.R.

El reloj está a punto de dar las doce del mediodía. Todo está listo en el salón de actos del Museo de la Evolución Humana (MEH) para acoger un espectáculo teatral. Nunca una escenografía -firmada por Elisa Sanz- tuvo más pantallas, cables, proyectores, sintetizadores, micrófonos que la de En busca del fuego, la nueva propuesta de Arawake Theater, estrenada ayer para escolares en sesión matutina y para público general en vespertina (hoy se repite a las 20.15 horas, con entrada libre).

Una prueba de fuego para la compañía burgalesa que el 22 de febrero la presentará en la importante Feria Europea de Artes Escénicas para Niños y Niñas, Fetén, de Gijón.

En busca del fuego es un viaje por el tiempo sin hilo cronológico. Una ráfaga de noticias de catástrofes llama la atención de un astronauta, un hombre del futuro, que se pregunta qué está pasando aquí. Y para hallar esas respuestas se embarca en una aventura que le lleva hasta la Prehistoria.
Las grandes cuestiones de la humanidad, quiénes somos, de dónde venimos y adónde vamos, laten en este montaje que visualmente se plantea como una película de animación con interpretación y música en directo.

Inspirado en el libro homónimo de Rosny y la película de Jean-Jacques Annaud, su creador, Jorge da Rocha, sostiene que la propuesta escénica da una vuelta más: «Nos cuestionamos qué pasaría si trazamos una línea entre lo que fuimos, lo que somos ahora y hacia dónde vamos. Ahí dejamos una reflexión al público y hablamos sobre el papel de la tecnología en todo esto».

Minutos antes de la primera representación, las tres caras visibles del proyecto, el músico Silberius de Ura (Neønymus) y los manipuladores de sombras e intérpretes Félix Muñiz y el citado Da Rocha están en el camerino. Ni rastro de nervios en ellos. Expectación, mucha.

Pintiparada se presenta la temática para Neønymus. «Me han dado libertad absoluta para crear y estoy muy cómodo», dice sin dar importancia a que se tenga que ajustar a un guion ajeno. «Hablamos de Prehistoria y ese es mi terreno. Además es una historia que tiene en común conmigo todo. Si algo me representa es la mezcla de la tecnología con lo más pretérito y esto va de eso, de un astronauta que se pone a revisar la Historia hasta lo más remoto», se explaya el artista que ha compuesto toda la música y la interpreta en directo. Le gusta porque le permite jugar con sintetizadores, «que era algo que no tocaba en directo desde hace veinte años», introducir polifonías vocales y recrear mundos paleolíticos que no le son nada, nada lejanos.

La cuota analógica de este tinglado la representa Félix Muñiz. Junto a Da Rocha, manipula las sombras sobre las ilustraciones de Goyo Rodríguez, burgalés residente en Asturias, que se ven imponentes en la gran pantalla. Fieros animales y humanos con malas pulgas cruzarán bosques nevados, arboledas en primavera o altas montañas en busca de esa suerte de Santo Grial.

El actor llama la atención sobre la paradoja que desvela el espectáculo: aúna la técnica más primaria de las artes escénicas como es el teatro de sombras y lo más último en la sociedad como son las nuevas tecnologías. «Juntamos lo más arcaico mezclado con lo futurista. Eso precisamente es lo que cuenta la historia», subraya y observa que la tecnología nunca se puede ver como un enemigo del teatro. «En el arte, cualquier novedad siempre se ha tenido como la destrucción de la anterior y luego se ha visto que no es así. Apareció el cine y ahí sigue el teatro. Ahora sucederá lo mismo», afirma Muñiz antes de pasar la palabra a Da Rocha, alma de Arawake.

«Es un reto para nosotros porque hacemos cosas que no permite la escena al uso. Es una mezcla de teatro y cine y podemos dar saltos en la historia o jugar con los primeros planos y, además, es un montaje sin texto», señala minutos antes de convertirse en un cosmonauta y tomar los mandos del tiempo.

Outbrain