VALLADOLID

Creadores de ciudades inteligentes

Geocyl es una consultoría que en sus proyectos «carga las tintas» sobre el territorio / Dedica una parte de sus iniciativas a la variable espacial, siempre bajo criterios de sostenibilidad económica, social y ambiental.

Pablo Rodríguez y Eduardo Bustillo en un carril bici delante de la Agencia de Innovación y Desarrollo Económico de Valladolid.
MIGUEL ÁNGEL SANTOS

E. Lera

El ser humano es social por naturaleza, pero también nómada. Necesita moverse. Ir de un lado para otro. Pero, ¿cómo? Y, sobre todo, ¿a qué precio? Es un desafío a nivel mundial. Existe un vehículo por cada seis habitantes y su tránsito, como es sabido, ocasiona un notable impacto en las emisiones contaminantes emitidas hacia la atmósfera. En muchas ciudades, de hecho, la contribución del tráfico a la contaminación supone el 80%. No es una cuestión baladí para dejarla abandonada en un cajón con la llave en el fondo del mar, hay que coger el lápiz y trazar una hoja de ruta para crear urbes inteligentes.

Para poder llevar a cabo este proyecto lo mejor es rodearse de expertos. De personas que conozcan todos los entresijos del medio. En este punto aparecen Eduardo Bustillo y Pablo Rodríguez, licenciados en Geografía por la Universidad de Valladolid. Esta pareja ha creado una consultoría que en sus proyectos «carga las tintas» sobre el territorio, es decir, dedica una parte de sus iniciativas a la variable espacial, siempre bajo criterios de sostenibilidad económica, social y ambiental.

Geocyl –así se llama la empresa– elabora proyectos innovadores. «Procuramos estar a la última en tecnología aplicada al territorio y, para ello, nos servimos de nuestros compañeros de la Agencia de Innovación de Valladolid, donde nos encontramos».

Mi Ciudad Inteligente es una de sus iniciativas, que surgió de la «peregrina» idea de recorrer España en un coche eléctrico, un Twizy con el que hicieron más de 10.000 kilómetros. «Existía un problema de comunicación en los proyectos smart city que se estaban llevando a cabo en las ciudades; nuestro cometido es solventar esa deficiencia y hacer saber a la ciudadanía qué es lo que se está haciendo. Además, nos sirve para saber qué proyectos son replicables en unas ciudades u otras, y así trasmitir ese conocimiento», señalan.

En este sentido, Eduardo Bustillo y Pablo Rodríguez apuntan que lo fundamental es la interrelación e interconexión que se crea entre ciudades. La Red Española de Ciudades Inteligentes apoya institucionalmente la iniciativa, pero el presupuesto viene de grandes empresas como Renault o Ingeteam que confían en Geocyl. «Este intercambio de información y experiencias es lo que hace realmente atractivo el proyecto que, además, ya traspasa las fronteras nacionales», reconocen estos licenciados en Geografía por la UVA, que aseguran que su cometido es llevar a cabo propuestas repensadas y recapacitadas, resolutivas, a bajo coste.

El componente tecnológico de sus proyectos reside en la variable espacial. Los sistemas de información geográfico son, en su opinión, bases de datos «muy potentes», cada vez con más aplicaciones. Más del 90% de los datos son susceptibles de ser ubicados en el territorio y es ahí donde arranca su labor. Las técnicas de geomarketing, para la búsqueda de emplazamientos potenciales, rutas de distribución óptimas o campañas de marketing o electorales, son sólo algunas de sus aplicaciones. Pero todo ello va más allá, el geofencing permite lanzar ofertas personalizadas a los clientes o usuarios, y la modelización de riesgos naturales que es otro de sus cometidos, también se basan en el análisis geográfico.

Bustillo y Rodríguez están de acuerdo con que lo nuevo está por llegar, ya que la innovación está en constante evolución. Mientras tanto, han dejado su sello en aplicaciones como el BiciMetro, que ofrece rutas seguras y óptimas para andar en bicicleta por la ciudad. «Ni tan siquiera el gigante Google las ha llegado a desarrollar con el criterio de la seguridad», apostillan.

Geocyl nació hace cinco años, en 2011, para «dar una vuelta a la disciplina» y crear un proyecto de vida. ¿Cómo lo hacen? Siguiendo a diario los blogs, noticiarios y webs más punteros, que ofrecen información y noticias de impacto en el sector. Además, tratan de reunirse periódicamente con sus compañeros para poner en común ideas y lanzar nuevas propuestas innovadoras.

Sus trabajos se basan en mantener los criterios de sostenibilidad económica en primer lugar; social, es clave involucrar a la sociedad y efectuar proyectos que aporten ventajas positivas y bienestar; por último, ambiental, que es un componente fundamental en el ámbito de su trabajo, según comentan. «Tanto Mi Ciudad Inteligente como BiciMetro permiten el ahorro de recursos a toda costa.

Evitando el desarrollo de proyectos similares o iguales en diferentes lugares (fruto de la puesta en común), bien fomentando el uso de la bicicleta como medio de transporte seguro, rápido y eficiente, o bien sufragando desplazamientos innecesarios», consideran los creadores de la consultoría vallisoletana.

De cara al futuro, admiten que si quieren convertirse en referente en soluciones innovadores deben «ponerse las pilas». Sus siguientes proyectos pasan por la implantación de vehículos eléctricos en los Parques Naturales, extender las soluciones smart cities a entornos rurales, estudios de paisaje, de riesgos naturales y tecnológicos para diversas actividades económicas o la cofundación de la asociación Ecoinno.

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