El faro de los incendios

Indra desarrolla un sistema automático para la vigilancia, detección temprana, localización y seguimiento de fuegos forestales / En la Sierra de Retín en Cádiz ha instalado seis puestos

Puestos de videovigilancia automática dotados con sensores visibles y térmicos capaces de medir con precisión la temperatura a distancias de hasta 20 kilómetros.
EL MUNDO

E. L.

En el jardín, los frutos de un naranjo viejo tienen aspecto de pasas. Sus hojas son amarillas. El césped está muerto y las flores han quedado arrugadas. El calor creó un horno en torno a las viviendas y dejó su huella en cada uno de los rincones de estos hogares que se salvaron por la trayectoria del viento. Los que no corrieron tanta suerte fueron las cientos de hectáreas que sucumbieron a su paso. Ahora queda un monte gris, pelado, oculto bajo un dedo de ceniza. Nadie ni nada lo pudo parar. El fuego borró todo el paisaje y dejó su nefasta herencia.

Los incendios asolan decenas de zonas del país verano tras verano. Por ello vigilar las llamas es una obligación. Ante esta situación el Centro de Excelencia de Seguridad de Indra en León ha desarrollado Faedo, un sistema automático para la vigilancia, detección temprana, localización y seguimiento de incendios forestales. Recientemente lo ha instalado en la zona de la Sierra del Retín, en Cádiz, con el objetivo de garantizar que el campo de adiestramiento con el que cuenta la Armada en la zona cumple con los requisitos de seguridad y protección ambiental.

«Se trata de un sistema que actúa como una patrulla de guardabosques, vigilando y detectando de forma temprana cualquier foco de incendio que se pueda producir en cualquier momento del día o de la noche, para así reducir al máximo el daño que pueda ocasionar», explica Pablo Fernández , jefe de proyecto. Además, aporta imágenes, vídeos y datos de vital importancia para la investigación de las causas de cada incidente.

El vigía que han desplegado en tierras gaditanas se compone de seis puestos de videovigilancia automática, dotados con sensores visibles y térmicos capaces de medir con precisión la temperatura a distancias de hasta 20 kilómetros. «Estas estaciones envían la información a uno o varios centros de control, desde donde se informa de forma inmediata de cualquier foco, generando una alerta que se presenta al operador en el puesto», señala. Desde allí se comprueba mediante las cámaras de visión nocturna y diurna que efectivamente se trata de un incendio. Su localización exacta y la información del suceso se muestran sobre un modelo en tres dimensiones del terreno. «De esta forma se evalúa su situación y se decide qué medios hay que utilizar y cuál es la mejor ruta para llegar a ese punto», apostilla Fernández.

Esta invención leonesa no solo detecta focos de fuegos, sino que permite controlar su evolución y monitorizar las labores de extinción. Para ello, detalla el jefe de proyecto, disponen de herramientas para saber dónde se encuentran en cada momento los medios, integración de mapas de riesgos y cálculo de la predicción de la evolución. Tras la extinción fuego, continua, la información generada permite determinar las coordenadas en las que empezó el incendio y estudiar las causas, así como la eficiencia en las labores de extinción.

Las prestaciones de Faedo son, en su opinión, su seña más característica. Y es que este sistema consigue unos tiempos medios de detección de alrededor de tres minutos. Para lograr sus servicios, no requiere de ningún hardware a medida, sino que emplea elementos comerciales que se seleccionan y configuran para cada una de las ubicaciones. «Los componentes elegidos hacen que pueda operar en las condiciones más extremas, adaptado a todo tipo de climas», detalla, antes de añadir que se puede instalar en casi cualquier lugar, y permite, además, siempre que el cliente quiera aprovechar las infraestructuras existentes para ahorrar costes.

En este sentido, Pablo Fernández subraya que el elemento fundamental es el algoritmo que incorpora, que dota a Faedo de toda la inteligencia necesaria para diferenciar pequeños incendios de falsas alarmas provocadas por otras fuentes, y posibilita así que el número de falsos positivos sea tan bajo como para no requerir de un operador pendiente de la herramienta. «Este elemento resulta vital para garantizar la precisión y eficacia del sistema».

En la actualidad existen varias empresas a nivel mundial que trabajan en la detección automática de incendios desde puestos de vigilancia. Para ello utilizan o bien detección de columnas de humo, o bien detección de puntos calientes. «Ambas tecnologías tienen limitaciones en ciertas condiciones. Faedo no sólo ha conseguido mejorar las prestaciones de cada una de estas dos tecnologías por separado, sino que es el primer sistema conocido que integra, bajo un mismo hardware, las dos tecnologías de detección», manifiesta.

Las fortalezas son, a su juicio, muy significativas. En primer lugar, ofrece la posibilidad de aumentar la cobertura de los sistemas de vigilancia tradicional así como cubrir aquellos espacios de tiempo en los que no hay vigilante. «Su detección temprana y localización precisa hacen que la extinción sea más rápida, cuando el fuego es aún muy pequeño y es muy fácil de controlar, evitando los enormes daños y costes de extinción que generan los grandes incendios», asegura Fernández, quien añade que el coste de explotación y mantenimiento es muy pequeño, por lo que una vez instalado puede estar operativo durante años sin apenas recursos.

Desde el punto de vista de la seguridad, afirma que proporciona tomar decisiones «más seguras y eficientes» a la hora de mandar intervenir a los medios.
De cara al futuro, Indra, tras el éxito de acogida que ha tenido el sistema en Bulgaria, está trabajando para promover la instalación en otros países.

Outbrain