PERSONAJES ÚNICOS / ENRIQUE LÓPEZ POVEDA

El matemático de la audición

Estudió Ciencias Físicas en la Universidad de Salamanca y fundó la Facultad de Medicina de Albacete. Su equipo ha logrado una patente internacional para un nuevo implante coclear que mejora la audición de las personas con sordera en entornos ruidosos

Enrique López Poveda en las instalaciones del Instituto de Neurociencias de Castilla y León.
ENRIQUE CARRASCAL

E. L.

La quietud no forma parte de su universo, ni físico, ni mental. Es un ser asombroso. Capaz de agarrar un camino con un destino y acabar en otro insospechado, por descubrir. Su vida es un cúmulo de casualidades positivas. Enrique López Poveda (Salamanca, 1970) decidió estudiar Ciencias Físicas porque su pasión siempre ha sido describir la realidad con fórmulas y ecuaciones.
Su espíritu libre y sus ganas de estar en continuo movimiento le llevaron a formar parte de la primera promoción de estudiantes Erasmus. Pasó el curso 90-91 en Londres y allí se enamoró del sistema educativo que, a su juicio, es «muy práctico y con los pies en la tierra». Por ello, decidió que, tras licenciarse en la Universidad de Salamanca (Usal), estudiaría un máster en la capital británica. «Me daba igual la temática», apostilla. Lo solicitó en varios centros, pero antes de recibir la confirmación de alguno de ellos una cadena de contactos le puso en bandeja hacer un doctorado con Ray Meddis.

De la mano de este afamado profesor empezó a estudiar la audición humana. Durante tres años se empapó de cómo las personas localizan los sonidos y decidió que ése sería su camino. La ‘mili’ llamó a su puerta y, a pesar de los intentos que hizo para evitarla a toda costa, tuvo que hacer frente al servicio militar. La varita mágica volvió a hacer de las suyas y su destino fue el Gabinete de Investigación Militar Operativa. Durante nueve meses simuló con ordenador tácticas antitorpedos.

El salmantino tiene buenos recuerdos de aquella época. Una época que le abrió de par en par las puertas del mercado laboral. Un comandante de la unidad le recomendó para un puesto en la multinacional tecnológica GMV. Y éste acepto. Sin pensárselo. Trabajó en la sede madrileña de Tres Cantos y su día a día estaba centrado en un satélite medioambiental de la Agencia Espacial Europea. «Esa experiencia fue fundamental para ahora hacer investigación traslacional, porque ahora sé cómo funcionan las empresas de alta tecnología», sostiene López Poveda.

El siguiente paso en su currículo lo da en Castilla-La Mancha, en concreto en Albacete, donde montó la Facultad de Medicina. Se convirtió en profesor asociado y chico para todo. Este salmantino diseñó no solo el programa educativo, sino que también decidió cómo serían las aulas, los ordenadores... «Fue una época muy intensa, donde muchos días me acostaba a las cuatro de la madrugada», apunta sin perder en ningún momento la sonrisa.

En 2003 volvió a su tierra natal y comenzó a dedicarse a lo que siempre soñó: investigar, investigar y volver a investigar. Además, en 2006 montó en la Usal un diploma de especialización en audiología. Gracias a este curso, la universidad ha podido contar con la presencia de grandes profesionales de la audiología. Un tema, en su opinión, al que no se le presta mucha atención.
El equipo de Enrique López Poveda trabaja en dos líneas de investigación. Por un lado, estudian cómo mejorar la satisfacción de los usuarios de audífonos. Y es que, según señala, dos personas con el mismo grado de sordera no oyen igual. Por otro, han logrado una patente internacional para un nuevo implante coclear que mejora la audición de personas con sordera en entornos ruidosos.

El sistema, desarrollado gracias a la financiación de la multinacional austriaca MED-EL, aumenta la capacidad auditiva en un promedio de entre dos y tres decibelios, pudiendo llegar hasta seis, en lugares con mucho ruido. «Lo que buscamos es que la audición sea lo más natural posible», expone el investigador, quien asegura que los resultados son «muy buenos». La patente ya está comprada con la intención de fabricar aparatos con este procedimiento.

El trabajo ha contado con la colaboración de Wake Wilson, uno de los expertos más importantes en implantes cocleares. «Contactó conmigo en 2002 para que fuera consultor en su proyecto de investigación».
Otra línea de estudio, tal y como explica, consiste en el desarrollo de una técnica diagnóstica para la desaferenciación, la pérdida de neuronas en el medio auditivo. «Se sospecha que muchos chicos que se someten a sonidos intensos en los cascos y en las discotecas podrían tenerla», destaca. «La audición es normal; oyen pero no entienden». Su intención es diseñar técnicas que desvelen el porqué.

Para López Poveda, las administraciones públicas «no saben» lo que cuesta la investigación. «La investigación es escasa y mal financiada. Pides una cantidad y te dan otra menor». Por el contrario, las empresas sí que lo saben. «Me gustaría que hubiera más conciencia social de los problemas de la audición en España, y que los políticos se hicieran eco de esa conciencia nacional», valora.
En este sentido, considera que los grupos de investigación que trabajan en esta parcela están creando escuela. Eso sí, advierte de que en Europa van «muy por delante». «La audición es fundamental para las personas. Su pérdida aísla a la gente que la sufre de la sociedad, de las oportunidades y de su familia».

Enrique López Poveda reconoce que la sociedad sí que premia la innovación y el talento. «La gente que tiene problemas te escribe diciendo que nuestros proyectos son fantásticos», concluye.

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