VALLADOLID

El mercado virtual de la diversidad

Dos vallisoletanas crean una plataforma ‘online’ para acercar las diferentes culturas del mundo a las personas que apuestan por el comercio justo / Alberga artículos de moda y decoración

La vallisoletana Raquel Núñez muestra la plataforma ‘online’ de artículos artesanales.
EL MUNDO

E. L.

Una blusa con bordados blancos descansa en el armario. No es una blusa cualquiera, su proceso de creación tiene historia y su vida posterior daría para escribir miles de páginas. Y es que es un producto con valor añadido. En su etiqueta, además de la talla y el precio, figuran en tinta invisible millones de historias alrededor de las puntadas con hilo y del taller donde se cosió. Esta camisa tan solo es un ejemplo. Los productos de comercio justo tienen alma, el problema es que no siempre es fácil encontrarlos. Reunir en un mismo espacio una muestra de ellos es un auténtico lujo. Y más si con un clic se pueden adquirir.

Follow The Folk es una plataforma online de artículos artesanales que surgió, en primer lugar, de las ganas de las publicistas vallisoletanas Raquel Núñez y Aurora Arroyo por acercar las diferentes culturas del mundo a las personas que apuestan por los productos con diario incorporado. En segundo, por crear «un mercado vivo» que promueva la diversidad y la empatía social.

Este espacio alberga artículos de moda y de decoración, relacionados con el folclore de Perú, Namibia, pero también de los talleres ocupaciones del pueblo natal de Núñez, Mojados. La misión de este proyecto, según cuenta, es ofrecer una oportunidad a los artesanos de que exhiban sus tesoros en un escaparate mundial. Por eso, cada vez que se compra, el cliente puede conocer quién, cómo, cuándo y dónde se realizó el producto. Además, con cada adquisición se apoyan a causas como son el emponderamiento a las mujeres para que participen plenamente en la vida económica, la escolarización de niños, la integración de personas con discapacidades, el apoyo a los pequeños artesanos...etc.

Hace tres años, Núñez se despertó y decidió que quería poner su granito de arena para cambiar el mundo, así que poco a poco tejió esta iniciativa en la que involucró a su compañera de pupitre, Aurora Arroyo. «Me di cuenta mientras estaba en México de que con todo el color que había allí, era una pena que no se destacase».

Una idea que se materializó, en un principio, con tan solo un partner, la Red Niu Matat Napawika, la ONG con la que Núñez había colaborado durante meses, a día de hoy cuenta con siete proveedores de varios países. Entre los productos más destacados, están los tapices otomíes con bordados que recogen la visión y conexión de sus creadores con la fauna y flora imaginaria. Sus precios van desde los 12 a los 300 euros. También, cuenta su creadora, funcionaron «muy bien» la blusa de animales, porque la mostraron blogueras de reconocido prestigio, y las zapatillas de Perú.
La ilusión de ambas es que siga creciendo, pero, de momento, es un pasatiempo, aunque, en unos meses, quieren dar una vuelta del tuerca al proyecto. Actualmente, la plataforma cuenta con más de 6.700 seguidores en Facebook y con alrededor de 1.500 en Instagram.

La historia de Raquel Núñez es la de una viajera nata. Estudió Publicidad y Relaciones Públicas en la Universidad Europea Miguel de Cervantes (UEMC) de Valladolid, hizo un erasmus en Manchester, y con todo el conocimiento aprendido durante esta etapa, cruzó el charco para abrir camino a los empresarios españoles que quieren hacerse un hueco en la tierra del tequila y de los mariachis. Allí, gracias a una beca, trabajó en la oficina de comercio exterior de la Junta de Castilla y León en México. Su estancia la permitió hacer relaciones públicas y, aunque su contrato finalizó, tuvo la oportunidad de quedarse un tiempo más de la mano de una empresa de marketing salmantino.

Regresó a España y siguió formándose. A su currículo sumo un máster de Comercio Exterior y, actualmente, realiza un programa de Digital Business en la ciudad condal. «Siempre he trabajado en el mundo digital». Esta autónoma colabora con agencias de comunicación, empresas y una startup de realidad aumentada. Ha vivido en Valladolid, Madrid y Barcelona, donde reside en la actualidad.
Volviendo al proyecto, dice que la misión principal de Follow The Folk es conectar a personas de diversas partes del mundo con el comercio justo y los artículos artesanales. «Y siempre promoviendo la diversidad y la empatía entre personas y culturas», recalca la vallisoletana de 32 años, quien apunta que su máxima es acercar los colores del mundo a las personas que valoran la autenticidad de las cosas.

Gran parte de la iniciativa está hecha por ella, desde las fotografías hasta la página web. De cara al futuro, van a trabajar en un magazine digital de folclore y estilos de vida alternativos, y que la tienda siga siendo una parte, pero no la pieza angular sobre la que giran todas las demás, relata. También desean contar con la colaboración de empresas responsables con el medioambiente y la sociedad.

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