Soluciones verdes para las ciudades

Cartif crea una herramienta que ayuda al diseño de proyectos de rehabilitación energética basados en sistemas naturales

José Fermoso, Raúl Sánchez, Víctor Serna y Gemma Hernández en el centro tecnológico Cartif.
PHOTOGENIC

E. LERA

Más verdes, menos ladrillos. Las ciudades deben avanzar hacia la sostenibilidad, en lo ambiental y en lo económico. Los expertos apuntan a que el objetivo ha dejado de ser crecer, sino reinventar los espacios existentes. Los entornos urbanos que vienen, los de dentro de una década, no romperán con la apariencia de los actuales. Eso sí, en su interior, con ayuda de la tecnología, serán más limpios, sostenibles y ofrecerán una mejor calidad de vida a sus vecinos.

El cambio no será estético, sino interno; se modificarán sus cimientos, que pasarán a formar parte de la comunidad verde. Ante este panorama, es necesaria la ayuda de investigadores que tracen el camino para que los ayuntamientos cuenten con los mejores aliados en este reto. El centro Cartif, situado en el Parque Tecnológico de Boecillo en Valladolid, participa en Nature4Cities, una iniciativa que propone el desarrollo de una herramienta para la ayuda al diseño de proyectos de rehabilitación energética en entornos urbanos mediante la aplicación de soluciones basadas en la naturaleza. «Así se conseguirá la reconversión de urbes en lugares donde la naturaleza vuelva a estar presente y donde el ciudadano pueda acercarse de nuevo a ella», sostiene el ingeniero forestal Raúl Sánchez.

Estos sistemas, tal y como manifiesta, fomentarán un urbanismo sostenible, restaurarán áreas degradadas y desarrollarán medidas para adaptarse y mitigar el cambio climático. Dentro de unos años, no será extraño encontrarse con muros verdes, sumideros de carbono, caminos vegetales, sistemas de drenaje sostenibles, espacios acuáticos o módulos de polinizadores. En esta línea, pone como ejemplo la creación de carriles bici en los que el material sea permeable y rodeados de plantas que se nutran del agua procedente de la lluvia. «Lo mismo pasa con el incremento de los insectos en las ciudades que pueden ayudar a las personas alérgicas a reducir su patología», añade el investigador José Fermoso.

En palabras de Sánchez, los efectos de la población en las ciudades son «invisibles» para la mayoría de los ciudadanos, pero permanecen latentes. No hay nada más que echar un vistazo a los medios de comunicación de las últimas semanas para ver la noticia de que el Ayuntamiento de Madrid tuvo que tomar la medida de prohibir a la mitad de los coches circular por el centro de la capital de España por la contaminación. «La calidad del aire es un problema ambiental común para las ciudades grandes y medianas en todo el mundo», sentencia.

Dentro de esta iniciativa, dotada de 7,5 millones de euros, se pretende diseñar posibles aplicaciones de herramientas que se puedan llevar a cabo el día de mañana. Para ello, el consorcio, formado por 26 socios de nueve países diferentes, contará con demostradores en cuatro ciudades europeas: Alcalá de Henares (España), Milán (Italia), Szeged (Hungría) y Ankara (Turquía).

El trabajo del centro vallisoletano se sustenta en cuatro puntos. En primer lugar, van a crear una base de datos «potente» en la que se recoja toda la información. En segundo, definirán los modelos de instalación e implementación de las soluciones basadas en la naturaleza. También analizarán las experiencias pioneras que existen en América. Por último, crearán una herramienta de preselección que se encargue de los sistemas que son más óptimos para las distintas problemáticas de cada una de las ciudades, teniendo en cuenta su clima, su economía...

Pero su labor no se queda ahí. Van a diseñar unos indicadores que servirán para medir «de manera específica» el dióxido de carbono, la flora, la fauna, la monetización, los modelos de negocios alrededor de estas ciudades, entre otras cuestiones. «Se trata de crear una estrategia integral que, aparte de solucionar problemas concretos, establezca sinergias», afirma Fermoso.

Del papel al ordenador. Este equipo multidisciplinar diseñará, además, una plataforma para replicar la iniciativa de «una manera amigable», puntualiza el informático Víctor Serna, antes de explicar que es una herramienta software que servirá para conocer cómo las soluciones verdes se adaptan a los escenarios. «Es un sistema único en el que se apoyan las demás herramientas creadas por el consorcio». En él se recogerá toda la información de la ciudad (número de habitantes, de coches, climatología, tráfico rodado...) en la que se van a aplicar las soluciones basadas en la naturaleza y, a través de big data y análisis de datos, arrojará las herramientas necesarias para solucionar los problemas que se indican que tiene ese determinado entorno urbano. El último punto será la creación de un modelo en tres dimensiones en el que se podrá ver cómo influyen las medidas en las distintas partes de la urbe.

«La idea es ceder esta plataforma a las administraciones públicas con el fin de que la incorporen al resto de programas informáticos que utilizan para gestionar la ciudad», señala. Es decir, se cederá a las concejalías de Urbanismo para que «de una forma sencilla» puedan obtener soluciones sostenibles para sus problemas medioambientales «con un alto nivel de precisión». «El concepto es totalmente nuevo pero en cinco o diez años estará funcionando en muchas ciudades europeas», apostilla el investigador.

Nature4Cities tiene una duración de cuatro años. Hasta 2021 este consorcio tendrá que marcar la hoja de ruta de una estrategia a largo plazo que tratará de crear entornos naturales conectados. Respecto a las ventajas de este proyecto, Raúl Sánchez opina que la principal es que los ayuntamientos contarán con una «herramienta sostenible» que les ayudará en su día a día. «Tendrá un mantenimiento mínimo, con lo cual el ahorro será importante. Eso sí, creará empleo porque parte de cero», argumenta.

También cuenta con valores añadidos ambientales que van desde mejoras en la calidad del aire, del agua de lluvia y la reducción de gasto en temas de riego. En este sentido, explica que en la actualidad los parques y jardines de las ciudades se riegan con agua potable, ya que no existe ninguna infraestructura para utilizar agua de canal. «Van a reducir gastos y mejorar la gestión de zonas verdes».

Esta iniciativa, en palabras de los investigadores de Cartif, es «muy innovadora», puesto que en España no se ha llevado a cabo en ninguna ciudad. Es verdad, reconocen, que Vitoria es un entorno verde, pero «es más ornamental». «Nuestra idea es no sólo dejarlas bonitas, sino útiles y que solventen problemas reales», exponen. Y es que los desafíos a los que se enfrentan las urbes están relacionados con la baja calidad del aire, el aumento de riesgo por inundación, el incremento en la frecuencia y la severidad de los fenómenos extremos, el abandono de zonas industriales y los problemas sociales como son la desigualdad, la pobreza o la degradación de ambientes urbanos, enumera Sánchez.

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