AGRICULTURA

La achicoria saludable

La cosecha está a punto de finalizar con buenos resultados y una producción media de 55 toneladas/ Saac Ibérica controla la superficie de este cultivo con uso para infusiones y alimentos en general / Mantiene contratos con 25 agricultores

Diego Mozo, natural de San Román de Hornija, en Valladolid, en una parcela contigua a la suya con el cultivo ya cosechado.
E.M.

MARISOL CALLEJA

La achicoria es una raíz de aspecto semejante a la remolacha, su cultivo es muy parecido. Conocida como el ‘café de los pobres’, la realidad es que esta planta no tiene cafeína, y cuenta con numerosas propiedades y beneficios para la salud. Se utiliza para infusiones, aunque sus usos tienen mayor recorrido en el mercado. Su ingrediente principal es la inulina, lo que hace que en Europa se siembre achicoria también para obtener esta fructoligosacarido beneficioso para el tránsito intestinal, y que se puede usar en productos como pan, galletas, o alimentos prebióticos.
La producción de achicoria se circunscribe en la actualidad únicamente a Castilla y León, en concreto a las provincias de Segovia, Valladolid, y Ávila. Saac Ibérica, ubicada en la localidad segoviana de Vallelado, es la única fábrica en España que procesa y envasa la achicoria, incluyendo el tostado y la deshidratación. Y lo hace desde el campo, a través de contratos con 25 agricultores de la región que, al igual que con la remolacha, cuentan cada campaña con un precio asegurado.

Es tiempo de cosecha en Castilla y León, de hecho la campaña está finalizando y los profesionales ultiman las tareas en el campo. Este es el año en el que se han sembrado más hectáreas, 130, y, también, el que se están obteniendo mayores rendimientos. Así lo confirma Jesús Pedro San Miguel, responsable de la fábrica Sacc Ibérica, que asegura que en algunas parcelas se ha pasado de las 70 toneladas por hectárea, aunque la media se sitúa en torno a las 50-55 toneladas.

El cultivo tuvo una buena nascencia y eso ha facilitado el desarrollo posterior. Sacc Ibérica controla la superficie de cultivo según los contratos de venta y la demanda. Buena parte de su producción va a Nestlé para productos solubles con achicoria.

En los años 50 el aislamiento de España respecto al comercio internacional hizo que el café fuera un producto restringido y caro. La gente tomaba achicoria como sustituto y por «resignación», como recuerda San Miguel. Algo que, dicen, «ha cambiado». La fábrica vende achicoria principalmente a Portugal, donde se utiliza como «una infusión más». Allí, insisten desde la empresa segoviana, «nadie lo asocia con el café de los pobres, sino con un producto de consumo más».

Su ingrediente principal, la inulina, le otorga un gran potencial. Además del producto para infusiones, Sacc Ibérica vende a fabricantes de correctores de piensos. Un trabajo junto al desarrollado para introducir la achicoria en la alimentación porcina, debido a la capacidad de la inulina para «estimular el crecimiento de la flora intestinal». Aseguran que en este caso, el profesional mira la «calidad». La preocupación, cada vez más extendida, por los productos saludables, es una línea más de negocio que Saac está explorando, por la vía del pan y galletas de achicoria, como un producto beneficioso para la salud. Desde Castilla y León se defiende una molienda «natural» en la extracción de inulina.

De momento, la previsión de cara a la próxima campaña de siembras, que comenzará en los meses de abril y mayo, es «mantener la superficie actual», en torno a las 90 hectáreas de media. El contrato del pasado año rondó los 85 euros la tonelada, lo que le convierte en un cultivo rentable.
Uno de los agricultores que siembran achicoria en Castilla y León es Diego Mozo, con explotación en San Román de Hornija (Valladolid). Conoce el cultivo ya que lleva sembrando endibia ocho años. Hay que apuntar que la endibia no es más que el segundo brote de la achicoria, de hecho es la misma planta.

Diego destaca la «rusticidad» de la achicoria. No ha cosechado aún la que es su primera campaña, aunque las previsiones son optimistas, alrededor de cincuenta toneladas por hectárea, que es la media de la zona. A su juicio, la achicoria es «una alternativa más», similar a la remolacha, que, en su caso, ha sustituido al maíz debido a los bajos precios.

Para este agricultor, el cultivo de achicoria es «rentable», además de contar con un precio asegurado, un valor añadido en un escenario de volatilidad en el que el mercado no siempre compensa los costes del agricultor.

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