PLAGA

«Los topillos han venido para quedarse»

El catedrático de Sanidad Animal de la Universidad de León, Elías Rodríguez Ferri, aboga por la «prevención» como medida de control y advierte que los roedores son un mal endémico / Agricultura vigila de forma extraordinaria zonas «calientes»

El catedrático de la Universidad de León y miembro del comité de expertos, Elías Rodríguez Ferri, en su despacho.
BRUNO MORENO

MARISOL CALLEJA

En estos momentos existen varias zonas en la comunidad autónoma en las que las poblaciones de topillos están siendo evaluadas de forma «extraordinaria» ante el riesgo de que la plaga, que la Junta ha declarado en siete comarcas de Castilla y León, pueda extenderse. Zonas «calientes» en torno a las áreas donde se han detectado incrementos en las poblaciones de estos roedores. «El riesgo existe», según afirma el catedrático de Sanidad Animal de la Universidad de León y miembro del Comité de expertos, Elías Rodríguez Ferri, quien apuesta por la «prevención» como la mejor medida de control en estos momentos.

Rodríguez Ferri tiene claro que hablamos de un problema «endémico» en Castilla y León. Una comunidad que parece reunir, a su juicio, las condiciones «idóneas» para el establecimiento del topillo campesino (‘Microtus arvalis’). Este roedor llegó a la meseta hace algo más de cincuenta años, cuando emigró desde la cordillera cantábrica. Todo hace indicar, según este catedrático, que el topillo «ha llegado para quedarse», y que el sector deberá acostumbrarse a convivir con estas poblaciones. «Parece que nos va a acompañar durante algún tiempo», afirma.

La mejor manera de afrontar esta situación, asegura, es «vigilar» las poblaciones de forma permanente en toda la Comunidad, tal y como se está haciendo por parte de la Consejería de Agricultura, y someter a una vigilancia especial a aquellas zonas donde se detectan «signos de abundancia» que, en combinación con otros elementos como los climáticos, «abocan a cambios en los animales que pueden ser indicadores de riesgo de explosión de las poblaciones». Cambios, dice, que tienen que ver con el tamaño de los animales, la proporción de machos y hembras, el porcentaje de hembras gestantes o el tamaño de las camadas.

Sobre el motivo que ha podido determinar esta incidencia frente a otras campañas, el profesor de la Universidad de León constata la presencia de estos fenómenos «cíclicos y repetitivos» (en los años 1997, 2007, 2014), junto a situaciones intermedias de repuntes «moderados», como la que se está viviendo en estos momentos en las comarcas de Pisuerga (Burgos), Esla-Campos y Sahagún (León), Campos (Palencia); Peñaranda de Bracamonte (Salamanca); Tierra de Campos (Valladolid); y Campos-Pan (Zamora). En estos fenómenos coinciden, según su experiencia, muchos factores de «naturaleza biológica, climática, disponibilidad de alimentos, tareas agrícolas favorecedoras, etc», que todavía «no se pueden controlar».

Hay que constatar en este sentido la evolución de las últimas campañas, con temperaturas moderadas en invierno, lluvia en primavera, en general, con unas condiciones agroambientales que han favorecido y «disparado» la expansión de estas poblaciones. Estos animales se reproducen todo el año. El futuro de las crías depende de la disponibilidad de alimento y de estas condiciones ambientales a las que se aludía. Si el clima es suave, como ahora y hay lluvias, «las oportunidades serán mayores». Hay que tener en cuenta que cada hembra podría llegar a generar en un año una descendencia en torno a 40-50 crías.

La realidad, según el profesor Rodríguez Ferri, es que la experiencia en otras plagas ha permitido actuar «mejor» a nivel preventivo, para que no se repitan situaciones como la vivida en 2007, la peor crisis de los topillos en la Comunidad.

En este sentido, asegura que todas las medidas preventivas son importantes desde el punto de vista agrícola, medio ambiental y sanitario. Y es que desde el punto de vista sanitario, por ejemplo, la condición de estos roedores de comportarse como reservorios, vectores o amplificadores de agentes de enfermedades animales y humanas de interés, hacen necesario, según el catedrático leonés, su control para «prevenir y controlar estas enfermedades».

Las organizaciones agrarias, por su parte, han insistido en la importancia de las quemas controladas de rastrojos y otros reservorios para actuar frente a estas y otras plagas. El profesor insiste en que «ninguna medida aislada resuelve este problema». En todo caso, sí reclama diligencia en los trámites para que las autorizaciones sean «efectivas». En su opinión, el beneficio de estas actuaciones deriva de la «oportunidad». Y es que, «más allá del tiempo y forma», las consecuencias deseadas «disminuyen». Algo que podría haber sucedido esta campaña.

El profesor Ferri argumenta además que, en el caso de las quemas, son «numerosos» los problemas que pueden derivarse, «tanto por efecto del fuego, como por las consecuencias para otras formas de vida», por lo que aboga por un «riguroso control y exigentes permisos» de la administración autonómica. Se apuesta más por una estrategia de lucha integrada.
Desde las Opas, por su parte, se reclama «información» y actuaciones «inmediatas», ya que, como apunta desde las organizaciones agrarias, «los topillos no entienden de burocracia».

Todos las medidas suman. En este caso, el polémico uso de rodenticida, aprobado por la Junta, se plantea como «el último recurso» y con todo tipo de precauciones y seguridad. Ferri asegura que «de algo ha valido la experiencia adquirida en los brotes anteriores». Las zonas en las que se ha detectado la presencia de topillos actualmente repiten como áreas ‘calientes’ en las diferentes plagas. El objetivo ahora es evitar que las poblaciones residentes en estas zonas aumenten o incluso se dispersen afectando a otras comarcas, algo que pretenden evitar las medidas fitosanitarias aprobadas. La Junta ha autorizado el uso de rodenticida a base de bromadiolona para el control del topillo capensino en cuatro comarcas de laComunidad: Campos, en la provincia de Palencia; Peñaranda de Bracamonte en Salamanca; Tierra de Campos en Valladolid; y Campos-Pan en Zamora. 

Recomendaciones

Prácticas culturales limitantes para el desarrollo de las poblaciones relativas al laboreo del terreno, rotaciones con cultivos pocos favorables o planificación adecuada de las siembras y cultivos.

La quema de la cubierta vegetal en vías de dispersión como medida sanitaria para la prevención y el control del topillo se autoriza en las siete comarcas en las que se ha declarado la plaga.

Levantamiento, mediante remoción del terreno en profundidad, de parcelas abandonadas de cultivo, barbechos...que pudieran ser reservorios.

Quema de rastrojos en las parcelas de explotaciones agrarias, o de barbechos, perdidos y otros tipos de reservorios próximos. Arado profundo de los rastrojos.

Control biológico mediante el fomento de la actividad de sus depredadores naturales. Además de sistemas de trampeo.

Uso de rodenticida autorizado por la administración en Campos (Palencia); Peñaranda de Bracamonte (Salamanca); Tierra de Campos (Valladolid); y Campos-Pan (Zamora).

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