PERFIL

El mozo de espadas que viró al ruedo agrario

El salmantino, Álvaro Corral, que trabaja con el matador López Chaves, combinará esta labor con un cebadero de terneros y cerdos en Ledesma

Álvaro Corral con sus intrumentos taurinos en la dehesa salmantina. Se muestra ilusionado con la puesta en marcha de su explotación.
E.M.

ANTONIO GARCÍA

Solo tiene 32 años, pero el salmantino Álvaro Corral Escudero tiene claro que las dificultades por las que atraviesa el mundo del toro, le obligan a diversificar su trabajo y buscar otras alternativas para asegurarse un provenir.

Por ello, este ledesmino compatibilizará a partir del próximo mes de marzo su trabajo desde hace once años como mozo de espadas, con el de ganadero, ya que está inmerso en la puesta en marcha de un cebadero de terneros y cerdos en el municipio de Ledesma, al norte de la provincia de Salamanca.

«Muy ilusionado» y con «muchas ganas de trabajar», Corral Escudero asegura ser consciente de que en el mundo de los toros «o vas bien colocado con una figura o no se vive», ya que la temporada para él apenas se prolonga un trimestre.

Aunque es una de sus pasiones y lo seguirá siendo, este orgulloso ledesmino ha decidido asegurarse más su futuro tras realizar el curso de joven ganadero, que le permitirá acceder a importantes ayudas de la Junta por primera instalación.

«Sin la ayuda de la Junta sería inviable», admite Álvaro Corral Escudero, quien señala que de no ser por estos incentivos del Gobierno autonómico a la incorporación de jóvenes al campo, no podría asumir la «importante inversión» que tiene que realizar. «Voy a pulmón descubierto», añade este joven «apasionado» del campo en general y de la ganadería en particular.

Ahora está inmerso en la adecuación y transformación de una explotación próxima a Ledesma, adquirida para dar cabida en sus cuatro naves de 12.000 metros cuadrados y en su finca de cerca de 20 hectáreas a medio centenar de cerdos ibéricos de bellota y a 300 terneros de raza limousín y cruzados de morucha y charolés.

Con experiencia en el mundo ganadero, afronta con ilusión este nuevo reto que inicialmente encara en solitario, ya que pretende instalar un sistema automático para dar de comer al ganado de la explotación.

Todo ello lo pretende desarrollar compaginándolo con el mundo del toro, al que tanto debe y al que tantas cosas tiene que agradecer, después de iniciarse en el mismo desde dentro cuando apenas era mayor de edad.

«Estoy muy agradecido al mundo del toro, que me lo ha dado todo. Ha sido un sueño», asegura con el corazón este capataz forestal que durante apenas dos años y medio estuvo vinculado a la venta de productos químicos.

Sin embargo, su verdadera «pasión» son los toros, ya que desde joven iba a los tentaderos con los amigos. Fue en ellos donde reforzó su afición taurina y donde se inició hace once años como mozo de espadas hasta haber completado con los diferentes diestros a los que ha acompañado en torno a medio millar de corridas.

Comenzó con ‘El Capea’, continuó con Serafín Marín y siguió con Antonio Barrera. Ahora acompaña al francés ‘Clemente’, a Domingo López Chaves y recientemente al también salmantino Manuel Diosleguarde.

Corral Escudero habla y no para de lo que para él ha supuesto estar junto a López Chaves durante las últimas nueve temporadas. Con él empezó de ayudante, para después pasar a ser su mozo de espadas, y una persona de confianza que le lleva casi todo.

«Para mí, acompañar al torero de mi pueblo es un sueño cumplido, porque es la persona más importante y más conocida de Ledesma», reitera con «orgullo», antes de asegurar que su deseo sería estar con López Chaves «hasta que se retire».

Aunque quienes van a una plaza se piensan que su labor se reduce a llevar los ‘trastos’ de los ‘maestros’, Álvaro Corral Escudero señala que, además de eso, también se encarga de coser la muleta y el capote cuando se rompen, de vestir al torero, de reservar los hoteles y restaurantes, de pagar a la cuadrilla…

Según resume, un mozo de espadas es «como un contable», de ahí la confianza y la cercanía que debe tener con el matador. En el caso de López Chaves, Corral Escudero le considera «un amigo» que ha depositado en él toda su confianza.

Teniendo en cuenta todas estas responsabilidades, considera que un buen mozo de espadas tiene que ser «espabilado, no dormirse, tener don de gentes, fiel, honrado y buena persona». Además, considera que a una persona con esta responsabilidad «no le deben achicar los problemas», ya que está para «resolverlos»..

Este joven mozo de espadas habla con entusiasmo del mundo del toro. «Es una forma de vida y mi vida», resume, para después de reconocer que disfruta «muchísimo» con el desempeño de un trabajo que le ha permitido viajar por toda España y muchos países de Latinoamérica.

Sin embargo, consciente de que «el mundo del toro está cada vez peor», Corral Escudero ha decidido ampliar su radio de acción laboral a la ganadería, poniendo en marcha un cebadero de terneros y cerdos con el que espera asegurarse el futuro, después de haber realizado el curso destinado a los jóvenes ganaderos para facilitar su incorporación al campo. Como suele decirse en el mundo taurino: «Suerte maestro».

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