AGRICULTURA

Riegos de sondeo, los «grandes olvidados»

Aimcra pide a la administración un plan específico de reducción del coste energético del riego en Castilla y León dentro de las líneas del PDR y apoyo «urgente» a la modernización en zonas de aguas subterráneas

Parcela de remolacha en la provincia de Valladolid en la que se han aplicado medidas de eficiencia energética.
JOSE C. CASTILLO

M. CALLEJA

El sector agrario busca competitividad y eso supone hablar de los consumos intermedios entendidos como costes de producción. Los piensos, los fertilizantes y la energía representan el 70% de estos consumos. En términos globales, los consumos de energía del sector agrario suponen del orden del 4,5% sobre el total de los consumos de energía en España, según los datos de la administración.

La actividad agraria está vinculada a la utilización de energía, un valor que aparece íntimamente ligado al uso de la maquinaria, el regadío y la actividad ganadera. En el caso de los cultivos de regadío, el alto coste de la factura energética es la «mayor barrera» para la competitividad, especialmente en zonas de sondeo, donde el coste energético se sitúa en torno a 1.000 euros por hectárea. Así lo constata José Manuel Omaña, del departamento de transferencia tecnológica de Aimcra, la Asociación Interprofesional de Investigación para la Mejora del Cultivo de la Remolacha en la que están integrados los cultivadores y la industria azucarera.

El sector remolachero afronta la desaparición del sistema de cuotas en Europa, prevista en octubre de este año, y mira con incertidumbre esta «gran oportunidad» a la que alude reiteradamente la administración y la industria. Siempre que el ‘impuesto dulce’ no lamine estas buenas perspectivas, la estrategia se centra ahora en «recuperar» el mercado perdido tras la reforma de 2008 y ser «competitivos, como señalan desde Aimcra.

A pesar de la profesionalidad de los remolacheros de Castilla y León y de los altos rendimientos obtenidos, los costes del cultivo son superiores a los de otros países europeos, con el coste de riego como el principal «lastre». Omaña hace especial hincapié en este caso en las zonas de sondeo donde el coste energético de riego es «hasta cinco veces superior» al de las zonas modernizadas, «superando en muchos casos el 30% de los costes totales de cultivo». El 40% de la superficie de remolacha en la Comunidad corresponde a explotaciones situadas en comarcas donde se riega de aguas subterráneas, principalmente concentradas en el acuífero Los Arenales, en las provincias de Valladolid, Ávila, Salamanca y Segovia. Precisamente también son los agricultores de estas zonas los que logran los rendimientos «más altos» cada campaña, según el responsable de transferencia tecnológica de Aimcra.

De esta forma, desde la Asociación Interprofesional se habla de un problema «estructural» para todos los cultivos extensivos de regadío de Castilla y León, que se puede «agravar» si aumenta el precio de la energía y disminuye el nivel de agua en los pozos, como apuntan los expertos. Este es la razón por la que cultivadores e industria reclaman un cambio «urgente» del modelo energético actual.

Omaña asegura que se abren «nuevas expectativas» para el sector, por eso cree que resulta «inaplazable» acometer un plan de reducción del coste energético del riego en Castilla y León. Y así lo solicitan a la administración, a través de una línea y dotación específica dentro del PDR. Desde Aimcra subrayan que hay alternativas al modelo energético actual. Soluciones de ahorro en el coste del riego mediante la sustitución de las fuentes de energía convencional por energía fotovoltaica producida en la propia explotación o la implantación de medidas de eficiencia energética, que pueden lograr ahorros en el coste del riego de entre un 50% y un 75%. Incluso, según Omaña, en el caso del riego solar el ahorro alcanzaría el 100% una vez amortizada la instalación.

Un actuación que exige, según esta Asociación, la «urgente» puesta en marcha de un Plan de apoyo a la modernización de los riegos de sondeo. Aimcra plantea en este Plan líneas que van desde el asesoramiento al agricultor en materia de contratación y facturación energética; la mejora de la eficiencia energética en instalaciones que utilizan diesel o electricidad de red; la promoción de instalaciones de riego mediante energía solar fotovoltaica; y la creación de comunidades de regantes de aguas subterráneas que garanticen una gestión «racional y sostenible» de los recursos hídricos.

Consideran en este sentido esencial el apoyo de la administración, al igual que en el mantenimiento de las ayudas. Lo cierto es que estas medidas de eficiencia energética son ya una realidad en España, aunque no están implantadas de forma mayoritaria. Es por ello que desde Aimcra se quiere ahondar en una «cultura de ahorro» y eficiencia en el uso del agua. El reto es poner en marcha entre 50 y 100 instalaciones renovables para garantizar el futuro.

La realidad es que la industria tiene claro la necesidad de invertir en eficiencia para conseguir mejoras importantes de rentabilidad y competitividad. El agricultor es más remiso debido a la importante inversión y, por eso, precisa del apoyo de la administración. El sector afronta el futuro expectante a pesar de que los datos son concluyentes. La cuota de producción de azúcar actual en España es de 490.000 toneladas frente a un consumo anual de más de 1.300.000. El reto es disminuir «drásticamente» los costes energéticos y aspirar a ser «autosuficientes». Un futuro basado en la eficiencia y en la competitividad de un sector que afronta en las próximas semanas las primeras siembras de la inminente campaña sin cuotas.

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