FERNANDO GARCÉS - SECRETARIO GENERAL DE GREFA

«Somos aliados del agricultor y queremos ser parte de la solución»

Fernando Garcés, junto a uno de los nidales instalados en Tierra de Campos.
BRÁGIMO

M.C.

El Grupo de Rehabilitación de la Fauna Autóctona y su Hábitat, Grefa, mantiene su apuesta por el control biológico del topillo, y por el proyecto desarrollado en la Comunidad a través de la cría de cernícalos y lechuzas, como depredadores naturales de las poblaciones del ‘microtus arvalis’ o topillo campesino. Actualmente ya son unas dos mil las cajas nido instaladas por Grefa en siete provincias de Castilla y León, como método de gestión de plagas y preventivo en zonas de riesgo.

El balance del trabajo llevado a cabo desde 2009 es «positivo», según el secretario general de Grefa, Fernando Garcés, que destaca la «implicación» de la Junta, a través del Itcayl, en este proyecto. De hecho, en estos momentos se pretende enmarcar este programa de control biológico del topillo en el Plan Director regional de Plagas, como medida complementario en esta lucha. El Secretario General de Grefa es consciente de que la colocación de cajas nido para incrementar las poblaciones de los depredadores naturales de topillos «no acaba con las plagas», aunque valora la ocupación obtenida hasta ahora, así como el hecho de que las lechuzas y cernícalos «no hayan tenido un efecto significativo» en en especies cinegéticas.

«El topillo no se va a ir», afirma Garcés, y, por eso, aboga por minimizar su impacto en la agricultura, sin utilizar rodenticidas químicos. Valora el trabajo de la administración autonómica, aunque cuestiona que no se hayan aplicado otras medidas agrarias antes de proceder a autorizar las quemas y el uso del tratamiento químico en el campo. Eso sí, advierte de un problema real con el ratón de campo que en estos momentos vive una «explosión demográfica».

A pesar de la declaración de plaga en siete zonas de la Comunidad, el secretario general de Grefa cree que este es un momento de «impass» debido al frío y las heladas de las últimas semanas. Pendientes de cómo evolucionan las poblaciones de topillos en las zonas calientes, Garcés mantiene que no se percibe un problema «tan grande» como el vivido en 2014 o 2007, con las distintas plagas. Ante la próxima primavera, no se atreve a realizar predicciones, aunque constata el incremento de las poblaciones. Es evidente, dicen, que si se mantienen las temperaturas suaves podría haber un pico de población preocupante. «Hay que ver qué ocurre finalmente».

La actividad agraria ha cambiado, y eso, junto a la implantación de los regadíos y la simplificación del paisaje ha provocado, según Grefa, un incremento de los roedores en la Comunidad.
Garcés insiste en que «hay que implementar biodiversidad». Ante las críticas recibidas, asegura que los ecologistas y conservacionistas no son el problema, sino que quieren ser «parte de la solución y son un aliado del agricultor».

El máximo responsable nacional de Grefa valora especialmente la receptividad del sector ante el proyecto de cajas nido implantado en Castilla y León. Un método de trabajo que surgió en 2009 fruto de la inquietud de algunos alcaldes, como el de Villalar de los Comuneros, de combatir las plagas de topillos sin utilizar rodenticidas. Precisamente en esta zona de la Comunidad hay poblaciones estables, según demuestran los trabajos de campo desarrollados por los investigadores.

Para Garcés, el sector es consciente del problema. La realidad, dice, es que «las especies ligadas a los medios agrarios, es decir, las aves, son las que más descienden». Por contra, las especies forestales, en su mayoría, «siguen aumentando».

El futuro pasa, a juicio del secretario general de Grefa, por una agricultura «más respetuosa y un agricultor más implicado en la conservación de la biodiversidad». Algo en lo que están seguros tiene mucho que ver la simplificación del paisaje o la recuperación de linderas, en contra de la quema sistemática. «La agricultura sostenible combate los topillos», afirma sin dudarlo.

Una estrategia de apoyo al medio ambiente y a la biodiversidad que define la nueva PAC, de cara a una nueva reforma más allá de 2020. Un horizonte que representa una Política Agrícola Común «más verde» y comprometida con el medio natural.

Aunque están satisfechos con el proyecto de las cajas nido, desde Grefa estudian ahora si es necesario aumentar la densidad actual, intentando alcanzar cien nidales por cada mil hectáreas, con el reto de llegar a toda la Comunidad. Algo que será posible si el proyecto entra en el Plan regional de Plagas.

Grefa está recorriendo la Comunidad impartiendo charlas a los agricultores y atendiendo incluso peticiones particulares para isntalar las cajas nido de las lechuzas y cernícalos. Su intención es «ir de la mano» del sector y de la administración, aunque no compartan alguna de sus «contradicciones» , como la autorización del «veneno». Insisten en que su uso está relacionado con el «envenenamiento secundario de especies silvestres, tanto de mamíferos carnívoros como aves rapaces». Por contra, defienden «unas buenas practicas culturales agrícolas».

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