LESLIE Y HAMMOND

B30 y BU30

AGUSTÍN HERRERO

A VECES hay que fijarse en el de al lado y de reojo, adivinar sus ideas para mejorarlas. Desde el próximo lunes, quien ande en bicicleta por nuestro lujoso Paseo del Espolón, será multado y sometido a cepo y picota. Así reza el Decreto firmado por el Alcaide de Burgos, que se ha propuesto salvaguardar la convivencia ciudadana con medidas imaginativas como esta o la peatonalización dominical de Calle Santander. Aún quedan meses para degustar otras que a saber de qué paño serán. Este Decreto, apela a la “convivencia ordenada” y sin duda, a medida de una ciudad tan contemporánea como la nuestra. La obediente y eficaz policía municipal, aplicará a rajatabla la orden del Regidor Municipal. Desde que nuestro maravilloso Espolón fue pavimentado con piedra sin brillo de lluvia, perdió el espejo del suelo. Dejó de ser lo que era y hacía sentir, al igual que pasará con la Plaza Mayor. Bien, hace poco tuve la suerte de compartir ponencia, mesa y mantel con el teniente de alcalde del Bilbao y también concejal de movilidad, Alfonso Gil Invernón, invitado por el PSOE burgalés. Se habló y compartieron experiencias de regeneración urbana en ciudades como las nuestras. Me quedé con la mosca detrás de la oreja cuando Gil dijo que en breve empezaría en todo el casco de Bilbao, la fórmula B30. El 30 por 30 km/h y la B, por Bilbao. Desde hace pocas horas, se circula en toda la ciudad vasca a esa velocidad, una de las principales medidas del Plan de Movilidad Urbana Sostenible. Apuesta intuitiva y pionera en Europa. El concejal defendía vehementemente la idea y vendía como única. El coche y el peatón fundidos por el respeto y el sosiego. Este plan ha llevado una cocción a fuego lento de 3 años de trabajo en el que han participado miles de personas, representantes vecinales, comerciantes y demás. Se apuesta por el peatón como «elemento fundamental» potenciando que el ciudadano se desplace por toda la ciudad andando, en bici o con transporte público. Hay que ponérselo difícil a los coches. Lo anterior reza en su memoria programática. Bilbao reduce drásticamente los tiempos de espera que los peatones aguardan en los semáforos y agiliza la fluidez del transporte público que viajará, más rápido. Gil, busca un Pacto de Movilidad Sostenible con el resto de los grupos políticos vascos. Se me ponen los dientes largos al ver que estas cosas funcionan en ciudades más complejas que la nuestra, pero sin embargo aquí hemos de conformarnos con parches de ciudad provinciana. Algo cruje, algo no funciona. La mediocridad existe, créanme.

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