AL SERENO

Desviar a la AP-1 a los camiones

RICARDO Gª URETA

APENAS han transcurrido quince días desde que el nuevo ministro de Fomento se reuniera con una delegación de cargos socialistas burgaleses en la que se habló de las grandes infraestructuras pendientes en la provincia y la Nacional I ya se ha encargado de poner sobre la mesa el fúnebre mensaje de que no existe mayor prioridad, para Burgos y para Castilla y León, que el desvío inmediato y obligatorio del tráfico de camiones por la autopista AP-1 y su liberalización absoluta para todos los vehículos en el plazo marcado. La muerte el pasado miércoles de una pareja de jóvenes de Redondela en un sobrecogedor accidente en Quintanapalla es el doloroso recordatorio de que el abundantísimo tráfico de vehículos pesados por una Nacional I sobrecargada de vehículos -burgaleses, castellano leoneses, del resto de España y muchos extranjeros- es inherentemente peligroso. Pero no por ello hay prisas en el Ministerio por forzar a que los camiones transiten por la autopista obligatoriamente. No sin antes arrancar unos miles de euros a la Junta de Castilla y León para cubrir el coste de compensar a la concesionaria de la autopista por abrir sus peajes a los camioneros, con el argumento -muy liviano- de que se van a beneficiar los transportistas de la región. Con todo, existe un principio de acuerdo con el Ejecutivo regional que el consejero Álvarez Quiñones estaba deseando firmar «cuanto antes» ya en mayo de este año, cuando reveló en Burgos que el Ministerio tenía «ultimado» el pacto. Ese acuerdo, cuyas líneas maestras estaban prefijadas desde noviembre de 2017, prevé que las bonificaciones que recibirán los vehículos desviados serán de hasta el 75 % y la Junta aportará un millón de euros para financiar una operación cuya finalidad principal, entre otras, es una disminución de la siniestralidad en la Nacional I. Hace poco más de quince días ambas administraciones sostenían públicamente que aún «mantienen el compromiso y la voluntad de hacer efectivos» esos acuerdos para desviar los camiones por la autopista. Voluntad que suma meses y meses en el aire y sin que la delegación socialista burgalesa pidiera cuentas a un ministro que los despachó con un café y ninguna promesa, más allá de anunciar un grupo de trabajo con la Junta para que ponga dinero para los nuevos accesos de la autopista. Una nueva estrategia de dilación de un problema al que el PSOE contribuyó en su momento con las dos prolongaciones que aprobó del contrato de explotación de la autopista. Hoy está obligado, como mínimo, a forzar el desvío inmediato de camiones. Dos nuevas víctimas, con 22 y 26 años y toda la vida por delante, son argumento suficiente para actuar.

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