LESLIE Y HAMMOND

La enredadera

AGUSTÍN HERRERO

NUESTRO ENTRAÑABLE y excelentísimo Ayuntamiento sortea sus baches como puede, al igual que hacemos los demás en lo nuestro. Tres años de martingala que, para suerte de la ciudad no han quebrado la gestión económica y demás. Bueno en esto manda el equilibrio de platos chinos entre el equipo de gobierno con Populares y el resto, donde la mayor de las veces, Socialistas dirigen sin necesidad de gobernar. El desgaste a estas alturas de partido es grande, en especial para alcalde y concejal@s. También se nota en bajas que desde el primer día se produjeron con saltos al grupo mixto, casi dimisiones, rupturas y expulsiones convulsivas. Pero esto es lo que hay y lo que seguirá hasta que en pocos meses tengamos de nuevo que votar. El tiempo vuela y no deja huella. No engañarse por otro lado, las administraciones públicas al igual que los trasatlánticos, caminan casi solas cuando bogan sus remeros o atizan los fogoneros. Funcionarios que hacen sistemáticamente su trabajo en despachos de mamparas y horas de atención al público. En los años que llevo entrando por la puerta giratoria de Plaza Mayor nº l, son much@s a quienes he conocido. Decenas jubilad@s, porque hablo desde hace más de 25 años que confieso mis faltas en mostradores municipales, en especial tercera, cuarta y quinta plantas. Hay quien sonríe cuando te habla y quien ni tan siquiera te mira a la cara. Hay quien lleva por dentro su peregrinar en ese trabajo normalmente fijo y ganado por oposición. A veces sientes que desde dentro se ve el mundo muy distinto a como es. Puede que quienes pretendemos estar afuera, veamos ese otro mundo interior de despachos sin la suficiente objetividad. Pero necesitamos de los funcionarios y no tengo claro que alguno de ellos sienta esa necesidad en la misma medida. Por eso regreso a la percepción de las cosas que algunos llaman intuición. El respeto en ambos lados, la búsqueda de soluciones, la legalidad y eficacia son necesarias. Cuando un informe deja claro que esto está mal o bien y en la aclaración encontramos puntos de encuentro para continuar, es lo que uno busca en la casa grande. Lo he vivido especialmente en el despacho del Secretario Mayor del Ayuntamiento, Luis Alfonso Manero. En muchas ocasiones ha demostrado cercanía y saber. Colaboración y empatía. Espíritu de sacrificio y veteranía. Equilibrio y estar a la altura de las circunstancias en su enredadera política. Ojalá siga muchos años siendo quien es y bien que nos vendrá, créanme.

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