SIN OFENDER

¿Escasez de personal?... ¡Já!

MERCHE MARTÍNEZ

Si es que no hay dos sin tres, a la vista de las historias para no dormir con las que cada día nos encontramos en esta nuestra ciudad... Echando un vistazo rápido al archivo leo numerosas noticias en las que los medios nos cuentan que, en la provincia burgalesa, trabajan en las diferentes administraciones más de 22.000 personas, de las que más de 1.500 lo hacen bajo el amparo del Ayuntamiento capitalino, y otro millar bajo la gestión de la Diputación Provincial de Burgos.
Y a pesar de sendas ‘inmensas’ plantillas nos encontramos luego con paradojas como ésa que lleva más de un año mosqueando -y mucho-, al millar de pueblos con que cuenta el territorio burgalés, como es ver que las motoniveladoras provinciales -y casi todas las otras que tiene contratadas la Diputación a través de una empresa privada-, se encuentran paradas porque no tienen trabajadores, ya que los habituales están en procesos de baja o de jubilación...
Y eso que los alcaldes no las piden para la obra del Escorial. Sólo las reclaman para poder adecentar sus caminos y carreteras antes del verano, y evitar así que los visitantes estivales o sus convecinos se salgan por las cunetas o las curvas donde las hierbas ‘tamaño selva’ tapan señales, boquetes y desperfectos varios.
Falta de personal que también esgrime el Ayuntamiento de Burgos para explicar por qué han estado parados meses y meses trámites básicos como plusvalías, informes sobre proyectos urbanísticos o el cobro de alquileres municipales...
¿De verdad que no hay gente para cubrir esas labores entre los miles de empleados de sendas plantillas? ¿No será que es más fácil echar la culpa a otro edil o diputado provincial que ponerse a reordenarlo todo? Claro que es más sencillo lavarse las manos mientras se sueltan lágrimas de cocodrilo como las del Madrid y el Barca cuando, tras romperse sus estrellas, lloran porque no tienen equipo...
Lloros que suenan a chiste para aquellos equipos que convencen hasta al utillero para vestirse la camiseta cuando les faltan jugadores; O en aquellos pueblos en los que sus alcaldesas no dudan en ponerse las botas de agua y empezar, junto a sus convecinos, a quitar el barro que ha anegado las calles de todos tras una inundación. Mientras a los de aquí, nos causa vergüenza ajena ver que los primeros son nuestros representantes públicos... Si es que de donde no hay...

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