EFECTOS SECUNDARIOS

Momento para reflexionar

VIRGINIA MARTÍN

ACABAN LAS FIESTAS de San Pedro y San Pablo pero no por ello la continua polémica que suscitan. El equipo de Gobierno y el grupo municipal de Ciudadanos ya han hecho sus propios análisis de los festejos. Para los primeros, estos días han sido un éxito rotundo donde no tiene cabida la autocrítica. Para los segundos, las fiestas han sido «más de lo mismo», unos festejos «con el mismo aire viejuno de siempre», tal y como las describió el concejal Marañón.
Si me permiten les diré que para mí no han sido ni lo uno ni lo otro. Como diría aquel ‘ni tanto ni tan calvo’, pero lo que debe quedarnos claro es que opiniones y gustos hay tantas como personas. Les diré la mía.


Las fiestas de Burgos se estructuran sobre diversos actos tradicionales y como tales deben tener su protagonismo, pero no sin olvidar que deben ser dinámicos y aglutinadores, que al burgalés le apetezca participar de ellos.


Abordando los actos ‘paganos’, la música se ha convertido en un elemento clave en diversos espacios, que une a las personas y creo que así debe seguir siéndolo. Los conciertos de gran formato han sido todo un éxito en este ocasión y al contrario de lo que aseguraba Marañón han registrado una gran afluencia de público.


Tal vez la música unida a propuestas artísticas como talleres de graffiti, monólogos abiertos, microteatro o sesiones de DJ’s sean una gran opción para atraer a esos jóvenes de entre 14 y 25 años para quienes las fiestas no tienen ninguna o casi ninguna opción de ocio específica, pero a quienes luego se les critica que hagan botellón. Eterno debate.


No puedo cerrar esta columna sin hablar de casetas y gastronetas. Junto a las actuaciones musicales son, sin duda, una de las ofertas que más público reúnen y de una u otra forma deben seguir formando parte de las fiestas. La apuesta por las gastronetas ha sido un acierto, no solo por su oferta gastronómica sino porque han logrado dinamizar un entorno único de nuestra ciudad.
Ahora es tiempo de reflexionar y de favorecer acciones que permitan mejorar las actividades ‘cojas’ de nuestras fiestas y de fortalecer aquellas que a pesar de los años que pasen siguen atrayendo al burgalés. Es necesario hacer autocrítica pero, sobre todo, que los diferentes grupos municipales sepan trabajar unidos para que no tengamos que asistir a un nuevo año de reuniones y discusiones vacías que al final no sirven para nada.

Outbrain