SIN OFENDER

Para presumir en los folletos

MERCHE MARTÍNEZ

SI EN JULIO ME FUI DE VACACIONES, ironizando sobre los 4 años que lleva el Ayuntamiento ‘mejorando’ la biblioteca de Gonzalo de Berceo, vuelvo y de nuevo la dejadez de las administraciones se convierte en objeto de mis críticas. Pero es que me lo ponen tan, tan fácil....

En julio disfruté de la visita que unos amigos franceses me hiciero unos rincones de la ciudad y de la provincia, de avergonzarme de algún otro y de darme cuenta de que a pesar de que haya riquísimos ingredientes, un cocido puede ser un montón de garbanzos duros si se deja en manos de incompetentes o desganados, no sé muy bien...

Uno de estos amigos tiene pensado comenzar el próximo año la parte española del Camino de Santiago, lo que me llevó a pasearle por el Hospital del Rey. Espacio que encantó a mis tres acompañantes, que vieron en el lugar no sólo una bella conservación del espíritu medieval en que se fraguó siglos atrás. Vieron en él, además, la sensata y bella recuperación de un edificio histórico que hoy sigue lleno de vida como Facultad de Derecho y sede de la universidad local.

Aprovechamiento que sin embargo, echaron en falta en nuestra visita al Castillo, donde la entrada era gratuita y la visita autoguiada porque sólo hay una persona que lo explica pero a ciertas horas, perdiendo así la oportunidad de unos ingresos que si bien no son dinero, ayudarían quizás a pagar un segundo guía. Fallo al que sumar no haber visto por ningún lugar el tren turístico, que les hubiera llevado a la otra punta de la ciudad antes de acercarse a Lerma, donde vieron de todo antes de probar el lechazo en ‘El Puchero’, del que aún se relamen...

Despreocupación por parte de la Junta que me rechina especialmente, la cual por cuarto año deja tirada a Orbaneja del Castillo tras pedirle ésta una ayuda -a través de la convocatoria regional creada para proyectos turísticos-, con la que quería reordenar la visita de los miles de turistas que recibe cada año.

A lo mejor el fallo está en que la pide para un aparcamiento que evite que los coches hagan colas de 4 kilómetros aparcados de cualquier forma en los arcenes; o para la pavimentación de unas calles en las que la erosión por el agua y el clima están comiéndose las baldosas... Es que como no es tan vistoso el arreglo como poner luces a una iglesia -que saltan al ritmo de los cantos gregorianos- no vale. Claro, sólo sirve para presumir con la foto de sus cascadas en los folletos turísticos....

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