BUREBA

200 personas protestaron ayer contra la macrogranja de Llano

Junto a los lugareños hubo alcaldes y vecinos de pueblos cercanos Dudan que vaya a atraer empleo y población, «pues en casos similares ha sucedido lo contrario»

Los organizadores aseguraron que ya se están organizando concentraciones similares en la capital burgalesa.
G. G.

GERARDO GONZÁLEZ

La fuerte oposición popular al proyecto de instalación en la finca de El Moscadero -en Llano de Bureba- de una macrogranja porcina, quedó ayer patente durante la celebración de la primera concentración organizada contra dicha iniciativa, que se suma así al resto de acciones de protesta llevadas a cabo estos meses tras hacerse pública dicho proyecto.

Así, en el municipio burebano de apenas 61 vecinos censados se concentraron en la mañana de ayer alrededor de 200 personas, muchas de ellas vecinos de localidades cercanas como Salas de Bureba, Hermosilla, Lences, Movilla, Poza, Piérnigas o Quintanilla Cabe Rojas, entre otros pueblos del entorno. Momento en el que el portavoz del colectivo opositor, David Martínez, explicó a los asistentes los pasos dados hasta el momento tanto a nivel administrativo como público para hacerse oír en este asunto, que entienden «muy dañino para el pueblo y la comarca en general».

Martínez destacó, y agradeció, el apoyo recibido en la campaña de recogida de firmas presencial desarrollada en la comarca, a través de la cual más de 800 burebanos han manifestado su respaldo a las demandas de los vecinos de Llano.

Los asistentes respaldaron los alegatos del portavoz contra la instalación, con sus reiterados gritos de ‘granja no’, convertido en el lema de esta oposición vecinal, que también hicieron visible con las grandes pancartas colocadas en las entradas de la villa y que también portaron durante la concentración.

Movilización que «si bien es la primera no será la última», ya que como anunció durante su intervención, se está estudiando el momento más idóneo «para trasladar estas quejas a la capital burgalesa en los próximos meses, cuando el trámite administrativo entre en su fase decisiva». En ese sentido, informó que contra este proyecto ya en trámites se han presentado a la Junta 4 alegaciones desde diferentes instituciones y otras 215 individuales.

Martínez explicó que, a su juicio, «una de las causas de tantas alegaciones es el escaso rigor del proyecto», comentó, «pues en algunas de las partes del texto de la empresa que ño imnpulsa se les olvidó incluso quitar el nombre de otro municipio», reprocha.

Hecho que les lleva a entender que «no se ha estudiado el impacto que la macrogranja tendría en el medio ambiente y en la calidad de vida de los residentes en la zona», añadió, «pues se dan cifras erróneas en el proyecto, además de omitir el estudio de contaminación de las tierras por los purines», profundizó, recordando que en el subsuelo de la zona prevista para la construcción «se encuentran redes de abastecimiento de arroyos y acuíferos», señaló. «Purines cuyo uso generalizado como abono en las tierras de labor supondrían también un riesgo para la fauna del lugar, que cuenta con una fuerte protección medioambiental en la actualidad».

Asimismo, el portavoz vecinal descartó de forma contundente las posibilidades de que la instalación de la macrogranja en el municipio genere puestos de trabajo o aumento de población, «pues en otros municipios donde se han instalado estas explotaciones se ha perdido población».

Recordó que Llano no sólo no ha perdido vecinos en los últimos años, sino que ha crecido la cifra de empadronados desde 2000 hasta la actualidad «sin que existiera ninguna granja». Igualmente, los posibles beneficios económicos o de desarrollo de la zona los consideró «una quimera, ya que los materiales y productos para la construcción y funcionamiento de la granja tendrían su origen fuera del territorio, y el gasto de los trabajadores se produciría en los núcleos más poblados y alejados de la villa, con lo que nosotros sólo vamos ‘a sufrir’ la instalación».

Cabe recordar que, según sus datos, el proyecto de la macro granja supondría ocupar una superficie equivalente a 55 campos de fútbol además de la ubicación de una incineradora para la eliminación de los cadáveres producidos en la explotación que calculan en una media de casi 600 animales muertos al mes, todo ello a menos de dos kilómetros del pueblo. Otro punto que señalan es el elevado consumo de agua potable que necesitará la granja, diseñada para la reproducción con lo que estaría ocupada por unos 20.000 animales de media, que equivaldría al consumo de una población de 450 habitantes.

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