RIBERA

La investigación no halla ADN de la menor en el piso

El caso de los jugadores de la Arandina termina la instrucción Las partes deben presentar sus escritos de acusación ante la Audiencia

El registro de la casa tuvo lugar el 12 de diciembre de 2017.
L. V.

LORETO VELÁZQUEZ

Era una de las pruebas más esperadas, pero entre los rastros de ADN que recogió la policía científica en el piso en el que presuntamente se cometió la agresión sexual a una menor de quince años, no hay vestigios de la denunciante. Así lo confirma el informe policial: no se ha hallado ADN de la joven ni en la ropa de cama analizada, ni en el sofá del salón donde, según consta en la denuncia, los tres ex jugadores de La Arandina club de fútbol, Raúl Calvo, Víctor Rodríguez ‘Viti’ y Carlos Cuadrado ‘Lucho’ se propasaron con ella.

Tampoco se han encontrado restos biológicos de los jóvenes implicados en la ropa que la chica llevaba ese día. Ni rastros de semen ni de sangre ni de ADN de la menor en la docena de pelos que se recogieron. «No hay nada de nada», resume el abogado de Viti y Raúl, Rafael Uriarte, convencido de la inocencia de sus defendidos.

«Desde diciembre hasta ahora hemos visto con cada prueba cómo se desmorona lo que siempre ha sido una fantasía de la niña», subraya con la mirada puesta en la cama donde, presuntamente, se cometió la violación por parte de uno de los investigados. «Si hubiera ocurrido tendría que haber algo ,y no lo hay», zanja.

Para la acusación particular, sin embargo, el hecho de que no se hayan encontrado rastros biológicos no significa nada, si tenemos en cuenta el tiempo que transcurrió entre el día de autos (viernes, 24 de noviembre de 2017), y el del registro policial, 17 días después. «Las sábanas se pueden lavar», sostiene el abogado de la acusación, Fernando García Puertas, a sabiendas de que la propia denunciante así lo hizo con su ropa nada más llegar a casa. «Era algo previsible», añade.

Por otro lado, la juez que investiga el caso envió el viernes a las partes un comunicado en el que deja sin efecto la reclamación del testigo de París, el joven que compartía con Viti y Lucho un chat en el que el también deportista, les advertía de la edad de la menor. «Tiene quince años», afirmaba en el grupo denominado La Troupe de whatsapp.

El chico no ha podido declarar en el juzgado arandino por no contar con permiso en el trabajo, pero la acusación siempre ha mantenido la petición al considerar que su testimonio es determinante para esclarecer el caso. A la hora de dejar a un lado esta declaración, la juez considera que «no es imprescindible para poder formular la acusación», y recuerda que siempre puede ser llamado a testificar «en el acto del juicio oral». La instructora adopta esta decisión «con el fin de no demorar innecesariamente» la investigación. Eso sí, la medida no es firme y puede ser objeto de recurso.

Hay que recordar, en este sentido, que en el procedimiento sí testificó el 13 de abril, el cuarto joven que participaba en el chat. Su paso no sirvió, ya que se limitó a decir que no recordaba nada. «Es una pena que tenga la memoria tan frágil», lamentaba con cierta ironía el abogado de la acusación particular, a la salida del juzgado ribereño.

Se queda también por el camino el testigo que solicitaba la defensa para incluir en la causa; un amigo del joven que declaró el 11 de mayo (por haber quedado con la menor varios días después de la presunta agresión sexual), y que en su opinión, contribuiría a verificar que la adolescente «estaba completamente normal», y que «no tenía ningún tipo de estrés postraumático».

La defensa se refiere a los audios que se intercambiaron los jóvenes de Cataluña con la denunciante y que, a su entender, «contradicen absolutamente el estado de ansiedad que se pretende parezca tener la menor después de los hechos denunciados. Reservaremos su testimonio para el juicio», avanza a este periódico, Rafael Uriarte.

Con este comunicado y el informe de la policía científica, se da por concluida la investigación en el juzgado de Instrucción número 1 de Aranda de Duero. El siguiente paso lo dará la Audiencia Provincial de Burgos, donde las partes deberán presentar los escritos de acusación. Al no haberse producido en ningún momento una confesión habrá que ver si, tal y como ha mantenido en los últimos meses, el abogado de la acusación pide la pena máxima: 20 años de prisión para Raúl Calvo y 18 para Viti y Lucho.

También deberán pronunciarse fiscalía y el abogado de la acusación, el representante legal de la Fundación Clara Campoamor, Antonio Calvo. La defensa esperará a responder porque «no tiene sentido» pedir sobreseimiento, cuando vale con que una de las partes de la acusación presente cargos para que haya juicio.

Testigos

Termina así una investigación que tras declararse causa compleja -el pasado mes de junio-, se ha prolongado durante 9 meses. Por el juzgado ha pasado una docena de testigos entre los que destacan la madre y las hermanas de la víctima, algunos amigos, su profesor de tenis, la psicopedagoga y la psicóloga que la atendían en Madrid antes de la agresión. Así como amigos de los deportistas y la novia de uno de ellos. También se han elaborado informes psicológicos a los 4 afectados y se ha escuchado al único testigo presencial: un compañero de los futbolistas, también jugador, que les brindó una coartada al asegurar que estuvo en la casa esa tarde pero ni oyó ni vio nada raro. Él representa una de las principales bazas de la defensa.

La acusación, por su parte, se aferra a un volcado de móviles que en su opinión, «aporta pruebas más que suficientes para una condena. Sabían que era menor y que tenía quince años», insiste el letrado Fernando García Puertas en alusión a los mensajes de Whatsapp donde los investigados, Viti y Lucho admitieron en el grupo ‘La Troupe’, haber mantenido relaciones sexuales con una menor.

Raúl Calvo, Víctor Rodríguez ‘Viti’ y Carlos Cuadrado ‘Lucho’ están a día de hoy en libertad condicional. Pasaron 85 días en prisión preventiva, desde el 11 de diciembre de 2017 hasta el 6 de marzo de 2018. A su salida uno de los jóvenes, Carlos Cuadrado ‘Lucho’, defendía su inocencia y aseguraba haber vivido en prisión «un infierno». Hoy intentan recuperar su vida normal. También ella.

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