Error 8: Constant SERVER_ESTATICOS already defined
El pasado revive en todos los rincones de la provincia - El Correo de Burgos

FIESTAS ESTIVALES

El pasado revive en todos los rincones de la provincia

Ayer tuvo lugar una nueva recreación de la Batalla de Atapuerca, mientras Baños de Valdearados recibía al dios Baco y Oña rezaba a su santo ermitaño

Atapuerca revivió ayer la lid que en 1054 enfrentó a los hermanos.
R. O.

G. G. / M. M.

De nuevo los hermanos de sangre real, Fernando I (rey de León y conde de Castilla) y García III, éste a su vez rey de Pamplona, cumplieron ayer con su histórico rito al enfrentarse de nuevo en dura lid a las puertas de Atapuerca, en la que volvieron a participar los vecinos de la pequeña localidad burgalesa, a quienes se sumaron numerosos recreadores llegados incluso de otras muchas regiones.

Cita bélica de la que fueron testigos cientos de personas que desde una segura cercanía, contemplaron la XXIII representación de la histórica batalla de Atapuerca que, como en aquel lejano año de 1.054, revivió uno de los capítulos del pasado burgalés. Trabajo que involucra a toda la localidad y que ha hecho merecedor al evento del reconocimiento de Fiesta de Interés Turístico regional.

«Apoyo oficial que agradecemos a la Junta, pero también a todos aquéllos que a lo largo de estos años nos han apoyado y ayudado a mejorar, siendo ésta nuestra apuesta para los siguientes años», comentaba días atrás la presidenta de la entidad organizadora, la Asociación Amigos de la Batalla de Atapuerca, Isabel Torrientes. Agradecimiento que este año quisieron hacer oficial en el caso de la Diputación Provincial, a la que entregaron el premio Batalla de Atapuerca 2018.

Evento incluido en el programa de actos, que si bien tuvo ayer domingo su gran momento -con una nueva edición de la recreación del histórico combate-, comenzó ya el miércoles con el pregón por las calles de la capital burgalesa, avisando de la llegada del ejército a las puertas de Atapuerca. Citas a las que se sumó el viernes en la noche el desfile del ejército, el campamento que el público pudo visitar el fin de semana o el mercado medieval que retornó a la villa a la Edad Media.

Baco no faltó a la cita

Otro de los habituales del mes de agosto burgalés es el dios Baco, quien tiene marcado en su agenda el día en que desde los yacimientos en Baños de Valdearados, se acerca con su séquito de bellas romanas y amantes del jugo de uva, a recordar a todos la necesidad de divertirse un rato rodeado de amigos y familia.

Todo ello acompañado de buenos manjares, no en vano esta nueva edición tuvo la gastronomía como eje temático.

De ahí que la cita de este año la abriera ya en la tarde-noche del jueves el concurso de tapas, en el que se animaron a participar un puñado de establecimientos de la zona, que ofrecieron originales delicias para los paladares.

A las puertas de cumplir dos décadas de vida, la XIX Fiesta de Baco atrajo de nuevo a cientos de personas a la localidad ribereña, muchas de las cuales no dudaron en mudar sus modernos ropajes por túnicas, sandalias y uniformes romanos. Ambientación a la que contribuyeron los lugareños, quienes volvieron a convertir la localidad en un pequeño rincón de aquella Roma que durante siglos convivió en la provincia burgalesa.

Ambiente al que contribuyeron los numerosos puestos de artesanos del mercado, en el que pudo disfrutarse de diversas demostraciones de labores tradicionales, a la par que los legionarios y músicos deambulaban por las calles.

No faltaron tampoco quienes entre pinchito y vasito de vino, no dudaron en inscribirse en la Baco Race. Evento deportivo que cumplió este sábado su cuarta edición, en la que se animaron a participar un buen puñado de corredores y andarines, que demostraron así que no todo en la fiesta de Baco es comer y beber sin freno...

San Vitores en Oña

La tradicional romería de San Vitores que los onieneses celebran cada agosto en honor de uno de sus santos patrones, fue otra de las citas provinciales de ayer. Así tras la bendición, los romeros iniciaron uno de los recorridos procesionales más largos de las romerías burebanas a la ermita enclavada en los Obarenes.

En sus aledaños, los presentes dieron la bienvenida al patrón danzando de frente a la imagen, para caminando luego hacia atrás cumplir la tradicional fórmula de recibimiento a la llegada a su antigua morada eremítica. Como primer acto de la popular fiesta se procedió a la subasta del santo en la que, a golpe de esquila, el subastador animaba a subir la puja a los asistentes siendo esta tradición habitualmente participada por familias de la villa. Finalmente la cifra marcó un record alcanzando los 1.300 euros tras una animada y amistosa pugna entre los vecinos que, a continuación y portada por los ganadores de la subasta, acompañaron a la imagen en el recorrido por la campa de la ermita las autoridades, las reinas de fiestas y autoridades religiosas.

Tras los actos más tradicionales es costumbre que la romería se prolongue a lo largo de toda la jornada incluyendo bailes populares en los aledaños del templo de San Vitores hasta la bajada de los romeros a Oña. Este arraigo popular de San Vitores es muy profundo en la zona ya que tanto su lugar de origen como sus años como ermitaño en los montes de Oña le hicieron muy querido en la zona.

Cuenta la tradición que San Vitores dejó su puesto de párroco en su villa natal de Cerezo de Río Tirón buscando una mayor comunión espiritual y tras excavar una cueva en una peña en Oña, permaneció allí durante siete años. Asimismo se cree que su retorno a Cerezo lo motivó la aparición de un ángel, quien le informó del sitio al que la villa estaba siendo sometida por las huestes moras, lo que hizo que volviendo a Cerezo, donde sufrió martirio.

La ermita dedicada a San Vitores se construyó sobre el complejo rupestre original donde habito el anacoreta en la primera mitad del siglo IX. Su principal referencia es el peñón en el que se abren los habitáculos excavados en la roca, incluido el que se considera como el excavado por el santo patrón. Este es actualmente la cabecera de la edificación, cuyo origen se fecha entre los siglos XVII ó XVIII, de planta cuadrangular con muros de sillería y sillarejo.

Su bóveda está dividida por ocho nervios y dotada de contrafuertes exteriores accediéndose a la misma por un pequeño nártex que fue alargado con la construcción en fechas recientes del actual soportal.

Dado que la figura de San Vitores une hechos históricos verificables y leyenda los estudiosos si coinciden en el hecho de que, según las fuentes tradicionales, el entonces párroco cerezano viajó de su villa natal hasta la villa condal. De hecho, la presencia de San Vitores en la comarca burebana no se reduce a Oña ya que se tienen referencias de su paso por localidades como Zuñeda donde un alto lleva su nombre. Como apoyo a la estancia como anacoreta en la cueva próxima a Tamayo, los estudiosos han concluido que la identificación de los habitáculos con un establecimiento eremítico en la actual ubicación de la ermita parece clara, como indica la reconversión en cabecera del templo del habitáculo asociado con San Vitores.

Sargentes revive el pasado de la Lora de hace 5.500 años

Cinco mil años son muchos años, y dan para protagonizar numerosos capítulos de la historia. De hecho, son los que se esconden entre las piedras del Dolmen de la Cabaña, la construcción megalítica que desde los parajes del entorno de Sargentes de la Lora se mantiene como recordatorio de momentos pasados.

Capítulos del pasado que, sin embargo, este sábado se volvieron más cercanos gracias al variado programa de actos organizado por el Ayuntamiento, con el fin de conmemorar el 25 aniversario de la catalogación de este histórico enclave como Bien de Interés Cultural (BIC).

Como recuerda su alcalde, Carlos Gallo, «a su descubrimiento queríamos que le siguiera cierto reconocimiento y protección, como enclave histórico que es, cuyo estudio posterior ha permitido saber mucho de nuestra provincia y de nuestra comarca», explica, «y se lograron hace 25 años con este reconocimiento, que queríamos recordar pero también dar a conocer a los jóvenes».

Así, entre los eventos hubo además de un paseo nocturno hasta lugar, una representación a cargo del grupo Ronco Teatro titulada Y después de... aquí sigo, «en la que con una familia del neolítico como protagonistas, que tienen su vivienda en este lugar, nos fueron narrando cómo creen los estudiosos que pudo vivir el hombre en este paraje, así como las características de los ritos funerarios y los enterramientos en aquella época», explicó el edil, quien destacó el Dolmen de la Cabaña como uno de los sepulcros conocidos como ‘de corredor’, «mejor conservados de la provincia», destacó, agradeciendo al numeroso público que se acercó el fin de semana a celebrar con ellos el reconocimiento logrado en 1993.

Actos en los que a lugareños y vecinos de localidades del entorno que se acercaron, les acompañaron unas temperaturas bien fresquitas.

Actividades a las que se sumaron los talleres que en la tarde del sábado, mostraron a los más jóvenes los secretos que esconde la tierra, y los trabajos que realizan los investigadores para poder sacarlos a la luz, y darlos a conocer. «Así como otros en los que pudieron fabricar sus propias flechas, después de que los expertos les relataran cómo las hacían quienes nos antecedieron en estas tierras muchos años atrás», comentaba el alcalde.

Outbrain