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Tendremos mina
La aprobación favorable al Estudio de Impacto Ambiental de la mina de Borobia pone fin a cinco años de polémica, o por lo menos así lo entiendo. No eran pocos en la comarca los que esperaban el estudio de la Junta de Castilla y León para tomar posición sobre la explotación minera. Las conclusiones de la consejería de Medio Ambiente aclaran conceptos y proponen una serie de medidas correctoras con el fin de garantizar la viabilidad ambiental de la explotación. Con la confianza en el trabajo bien hecho que merecen las instituciones, en el documento se incluye un análisis de las posibles afecciones a la flora, la fauna y los recursos hídricos de la zona.
En los dos primeros casos, las medidas de protección incluyen el vallado de la explotación y la replantación de la superficie afectada con especies autóctonas. En cuanto a los recursos hídricos, uno de los puntos más espinosos del proyecto y que mayores enfrentamientos ha causado con Aragón, se descartan efectos negativos para el Isuela, el Aranda y el Ribota. Sin embargo, se reconocen afecciones a cuatro barrancos que surten al Manubles para las que se proponen una serie de medidas correctoras que sería bueno explicar con más profundidad.
Al proyecto le queda aún superar una serie de trámites, pero Borobia ya se prepara para la llegada de la explotación minera. El arreglo de la escuela, la contratación de dos alguaciles, las obras de construcción de un nuevo consultorio médico con farmacia incluida, el objetivo de poner en marcha un polígono industrial y la adjudicación de varias viviendas de protección oficial demuestran la confianza que los borobianos ponen en el cambio.
En realidad, la primera previsión de creación de empleo directo, quince puestos, no es que dé para tanto. Sin embargo, lo exclusivo del caso es que a un municipio de Soria de menos de 300 habitantes llega un nuevo proyecto industrial que habla de futuro y genera nuevas expectativas. Previsiblemente, la mina estará en funcionamiento a primeros del próximo año. Entonces se podrá vislumbrar si Borobia va a lograr frenar la pérdida de población que le ha mermado el censo en un 25 por ciento durante los últimos cinco años.




