Repetir los mismos errores

Recientemente Burgos ha ingresado en el selecto club de ciudades con museo y/o auditorio emblemático, con ínfulas de compararse a Valencia con su Ciudad de las Artes y de las Ciencias; a La Coruña o Valladolid, con sus museos de ciencias; León, con el brillante Musac; a Bilbao con el impagable efecto tractor del Guggenheim o incluso a San Sebastián con su Kursaal, curioso edificio multiusos que es igual de feo que el MEH pero con vistas al mar.
Pero ese paso adelante que se ha notado ya hasta en las ventas de los comercios en las rebajas, no ha logrado que se nos caiga el pelo de la dehesa y seguimos luciendo igual de provincianos que siempre, presumiendo de un mazacote de cristal y vigas al que, para rematar su fealdad, se le ha dotado de una falda verde que da pena verla. Dudo de si esa especie de vestíbulo vegetal, que está recién inaugurado y parece una rastrojera, da más pena verlo de día o de noche, con esas hileras de matojos en semi oscuridad.
De lo que no me cabe duda es de que las mentes bienpensantes que rigen los destinos de esta ciudad no escarmientan ni en las carnes propias ni en las ajenas. Sin olvidar al arquitecto que diseñó todo el complejo, posiblemente inspirado en los planos de un Hipercor. Pero es que después del tiempo, el trabajo y el dinero dilapidados con el penoso jardín botánico de La Quinta, ¿no hemos escarmentado ya de que los matojos no adornan en absoluto y sólo valen para acumular pelusa y que meen los perros? Y mira que cuando el Partido Popular estaba en la oposición se opuso al famoso jardincillo que se inventó Pepe Moral, pero se conoce que falta memoria sobre el trasiego municipal. Será para no agrandar el paseo con más metros cuadrados de esas losas de piedra que uniformizan las nuevas intervenciones urbanas. Visto lo visto, me temo que el bulevar va a pasar por los mismos pecados aunque por el momento se han tumbado más árboles de los que se han plantado, un daño colateral que está siendo muy común en las intervenciones urbanas de este equipo de Gobierno.

Ricardo García Ureta