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El tráfico del centro
EL TRÁFICO en el centro de la ciudad se ha convertido en un asunto recurrente, pero es que viendo el panorama que ofrecía ayer todo el entorno de la plaza del Cid, día ‘normal’ entre dos fiestas, es inevitable mencionarlo. Y ponerse pesado con el tema, si es necesario. Lo de la calle Santander ha creado más problemas de los que se pretendían solucionar. Los peatones circulan más cómodos, sí. Los coches se atascan más, también. Salvando lo que ocurre en la avenida del Arlanzón, donde los embotellamientos se crean por las obras del puente de Gasset y es de esperar que mejore algo cuando acaben los trabajos, en el resto de vías del entorno los problemas van a persistir siempre.
No es que ayer fuera un día que aprovecharon muchos burgaleses para hacer sus compras o mover papeles -las colas en la planta del Ayuntamiento también eran considerables ayer-, que también, es que la zona del Cid no da abasto. Por eso, se forman colas en la calle Vitoria, desde más allá de la_Subdelegación del Gobierno, por eso se forman colas desde la plaza de Vega y por eso se forman colas en la calle de San Pablo.
Así se quitan mucho las ganas de acercarse al centro para hacer lo que sea, comprar o tomarse un vino que, con el aparcamiento subterráneo mediante -sobre el abuso de tarifas también habría mucho que decir-, sale bastante caro. Con el centro puede pasar como lo que pasa con Gamonal, donde hay todo lo que se pueda buscar, desde tiendas, ocio y servicios, menos una cosa, aparcamiento. Un problema que para los que no vivimos allí hace que te lo pienses dos veces antes de acercarte. Vaya andando o en autobús, me pueden decir. Si me cobraran el impuesto de circulación, la ITV o el seguro según el grado de uso, hasta me lo pensaba. Pero no es el caso.
A lo mejor me pongo a usar la bici, eso sí, para circular por donde debo hacerlo y aparcarla donde proceda, porque es un vehículo. Algunos que van en ellas deben pensar que son mitad peatón mitad bicicleta, como al que ayer le lancé una mirada poco amistosa cuando iba por la acera del puente de San Pablo.




