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Pocos manifestantes contra Garoña
LAS CONVOCATORIAS para manifestarse en contra de la central nuclear de Garoña mantienen, desde hace años, una escasa respuesta. Alrededor de 200 personas -los más fieles- se concentraban en el Valle de Tobalina este domingo para cumplir con el rito de pedir el cierre de la planta nuclear burgalesa. Todo normal por la fuerza de la costumbre pero, en esta ocasión, con un matiz muy relevante: los problemas en la central de Fukushima, en Japón, tras verse afectada por el tsunami que sacudió la isla. Si con este suceso de plena actualidad sólo doscientos descontentos se han manifestado contra la central -y la misma cantidad en la cita en la víspera en Vitoria- habrá que pensar que el rechazo a este tipo de energía, aún en un escenario inusual y favorable a sus críticos, no es tanta como proclaman.




