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Veremos en mayo
La frase es de Javier Barriocanal, responsable deportivo del Autocid Ford. “En deporte nunca hay que dar nada por hecho, ni cuando se gana, ni cuando se pierde”. Ciertamente, así son las cosas, para bien o para mal. El deporte de elite burgalés vive las dos caras de la moneda cumplido el primer tercio de temporada. Por un lado, Autocid navega por la LEB Oro con la única misión de llegar el primero a la orilla (el segundo si vienen mal dadas). Por otro, el Burgos CF negocia la forma de escapar de una tormenta en la que se metió por su mala cabeza. En esas, ambos parecen intercambiarse sensaciones según sople el viento cada fin de semana. Mientras los de Casadevall han comprendido a base de tropiezos que la vereda que lleva al ascenso guarda mil y una trampas, los de Tomé se guían por los intermitentes reflejos del sol para buscar la salida del atolladero. La ventaja del Burgos CF es que se ha aceptado. Conoce y convive con sus limitaciones y, además, el público de El Plantío sabe que el éxito de una remontada aún lejana pasa por apoyar al enfermo, por mucho que algún síntoma saque de quicio al más paciente. La respuesta de la afición blanquinegra en estas circunstancias merece el reconocimiento, puesto que no es fácil soportar esta situación después de todo lo que se ha sufrido históricamente.
Ya llegará el momento de repartir responsabilidades. Si el equipo mantiene esta línea, puede que finalmente acabe con sus huesos en Tercera, pero no será por causa de la desidia o de la resignación. Tal y como están las cosas, ese es, junto al trabajo de plantilla, cuerpo técnico y directiva, el mejor valor de un Burgos que aún está vivo. Por su parte, Autocid también sabe cuenta con el apoyo incondicional de una grada volcada con la causa. Sin embargo, la esperanza se mezcla con la obligación en un cóctel peligroso más allá de un resultado o, incluso, de una mala racha. El camino es largo y cada partido cuenta. La paciencia y la calma deben ser los únicos aliados válidos de los azulones en su misión porque, en caso contrario, el proyecto se hará pedazos.
El nerviosismo sólo conduce al error y, en pleno mes de noviembre, al fracaso. Por ello, el aficionado debe centrarse en pasárselo bien cada viernes y en hacer de la agonía un entretenimiento cada domingo. Ya veremos dónde estamos en mayo.




