Cuando suelte el boli...

UNA VOZ DISCORDANTE, qué bien. Leo que los populares tienen cierto mosqueo porque Alberto Ruiz Gallardón, ex alcalde de Madrid y actual ministro de Justicia afirmó respecto a la ley del matrimonio gay, «personalmente no aprecio causa de inconstitucionalidad... ¡Toma, toma toma!, que diría el amiguete de la tira cómica ésa de la televisión. ¡Olé sus narices!

No es sólo el hecho de que lo diga uno del PP, ese partido que siempre está en contra de todo aquello que suene a homosexualidad, libertad de aborto... muchas de esas  cosas tan presentes en la sociedad actual, y que ellos se empeñan en esconder, como si creyeran que van a desaparecer con sólo dejar de nombrarlas. ¡Ya !

Lo que peor ha sentado a algunos ha sido el hecho de que quien lo diga sea el actual ministro de Justicia del PP. Sí, sí, el mismo partido que ha llevado a los tribunales esta ley por creerla inconstitucional, y que le reprocha a Gallardón que haya dicho lo que piensa en lugar de callarse y seguir las pautas del partido. Ya saben eso de ‘si yo digo que la hierba es azul, es azul, porque lo digo yo’.

Pues muy bien hecho. Me parece muy bien que si eso es lo que piensa lo diga, porque la existencia de una voz discordante que revolucione el avispero de vez en cuando no viene mal en ninguna agrupación. Y más en política, campo en el que además del aire fresco que trae consigo esta crítica interna, deja lugar a la esperanza de que algún día los políticos se muevan de verdad por el bien ciudadano y no sólo por intereses de partido.

Aunque como miembro que es de un grupo de representantes escogidos para dirigir la nación, tendrá que acatar lo que diga el presidente y el resto de ministros que forman el actual gobierno, y dejar que el proceso abierto siga su curso y sean los jueces los que decidan, que para eso están.

Personalmente, creo que una cosa no está reñida con la otra. Como periodista, mi labor es la objetividad -es decir contar tanto la versión roja como la azul de la realidad-, y que el lector saque luego sus conclusiones. Pero por si acaso, no me preguntes mi opinión cuando suelte el boli...

Merche Martínez