La mejor decisión posible

HACE POCO MÁS DE UN MES pedía al alcalde, en estas mismas líneas, que se planteara la posibilidad de aplazar la construcción del Burgos Arena. Un proyecto que antes defendí enérgicamente pero que, con la prohibición del Gobierno de acceder a un crédito, dejaba de ser urgente. Fundamentalmente, porque al prorrogar Rajoy el decreto de ZP no quedaba otro remedio que, forzosamente, quitar dinero de otras necesidades para dárselo al recinto multiusos. Lacalle tiene en la tozudez una de sus mejores virtudes y también su mayor defecto. Pero la abandonó cuando realmente era importante. Ha sabido escuchar a los que bien le aconsejaron y ese día se doctoró como alcalde. Porque la decisión era sólo suya y ha sabido recular a tiempo. Renuncia, en principio para un año, a un proyecto que ha defendido a capa y espada. Y si debe dejarlo para más adelante, que lo haga. Porque será más importante pasar a la historia por ser el alcalde que arregló las cuentas, que no por ser el que hizo el Arena y no pagó a sus proveedores. Porque no se puede esperar el voto de aquel al que debes dinero. Y si se adeudan 56 millones (que, en breve, serán más porque el Ayuntamiento tarda en cobrar algunos tributos) seguro que son muchos los descontentos. Si hace esto bien, seguro que tendrá tiempo para hacer un multiusos y lo que le venga en gana. Por otra parte, es incomprensible haber llegado a esa deuda con proveedores y no haberse enterado hasta ahora. Y aquí la responsabilidad no puede ser de quienes, en estos ocho meses, han levantado las alfombras para conocer la situación real del número 1 de la plaza Mayor (Lacalle y Foronda). También es verdad que no valen fallos multiorgánicos para explicar un error de semejante magnitud. El hecho de que todos los ayuntamientos se encuentren en una situación similar (más de la mitad de las ciudades con más de 100.000 habitantes acuden al carísimo crédito ICO) no debe servir de excusa para restar importancia a un problema que aquí también existe. También preocupa que al Ayuntamiento le deban 34 millones de euros. Sólo hay dos explicaciones: o se ha trabajado muy mal en la recaudación, o esas deudas serán muy difíciles de cobrar. Seguramente haya un mucho de las dos cosas, pero lo primero es grave. Se han puesto las bases para corregir errores pasados y ojalá dentro de un año se pueda volver a hablar de construir el Burgos Arena. Y si es posible, sin cubierta móvil.

JUAN MAIQUES