OBRAS Y REFORMAS CONSTITUCIONALES, S.L.

OBRAS Y REFORMAS CONSTITUCIONALES, S.L.

   Recuerdo que me gustaba el derecho constitucional. Sendos sobresalientes en la asignatura podrían avalarme para respaldar esta pequeña digresión sobre la reforma constitucional pero me temo que no será suficiente si tengo en cuenta que ZP de lo único que entiende es de derecho constitucional y vean la que ha preparado.

  Cuando estudiaba derecho político –después constitucional- uno tenía la sensación de que se trataba de palabras mayores, de renglones de trazo firme y solemne. Leías con voz alta y clara el párrafo segundo del artículo primero “la soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado” y te quedabas como Dios.  Estado con mayúscula. El pueblo español –ahora veo que va en minúscula, toda una premonición-.

    Han tenido que pasar treinta y tres años (salvando el retoque en extranjería en los noventa) para ver una reforma sensible de la Carta Magna. Edad simbólica donde las haya, edad en la que ocurren cosas terribles, desde el martirio a la profanación.

   La madrugada del viernes 2 de septiembre de 2011 alguien vio entrar por la trasera del Congreso de los Diputados una furgoneta que ponía en el lateral “Obras y reformas constitucionales, S.L.., Presupuesto sin compromiso, teléfono móvil, la dirección en no se qué naves , ….”. La empresita en cuestión trabaja bien porque a mediodía del viernes la reforma estaba lista, no quedó del todo pulida como quería el cliente PPSOE porque finalmente no consiguieron convencer a CIU ni a PNV y las enmiendas transaccionales fueron vetadas por IU.

   Los impulsores de la reforma constitucional (algo más que una mera medida anticrisis) tratan de explicar que nos va la vida en ello. Al prestidigitador González le place incluso entrar en esta vía de enmiendas u obras menores, dice que es como ocurre en Norteamérica. Los nacionalistas y los grupos minoritarios enfadados lógicamente porque no han contado con ellos. En el caso de los nacionalistas suena un tanto impostada la crítica ya que si bien es imperdonable el defecto formal, sin embargo comparten básicamente el fondo. Mezquino resulta simplemente sugerir que Cataluña  o Euskadi podían haber escapado a la regla general. Se entiende el cabreo pero hay que rebajarlo si tenemos en cuenta que por mor de la Ley Electoral están sobrerepresentados en el Congreso. Al contrario que los grupos minoritarios, que están subrepresentados al tener los votos dispersos en la mayoría de las circunscripciones electorales. Y PP y PSOE saben que su noventaitantos porciento no es tan brillante como pueda parecer. Sus caras a la salida  les delataban.

     Con independencia del fondo del asunto, del proceso concreto y del sentir de los actores políticos, el bombazo ha sido comprobar que lo que ya sabíamos –que ningún estado nación es hoy dueño de su destino- ha pasado a tener correspondencia formal.

      Me llamó la atención esta primavera una de las pancartas de las protestas del 15M que decía “Poder constituyente, ya!”. La realidad es tan aplastante que supera rápidamente los enunciados formales. Hemos constatado la pérdida de la facultad constituyente.

      Aunque uno siempre ha andado sobrado de ingenuidad, la experiencia política de tres décadas o algunos memorables  desatinos  del más alto tribunal acaban por abrir los ojos al más pertinaz y si llegué a creerme no sólo los derechos subjetivos constitucionales sino incluso los principios rectores, hoy es el día en el que mi ánimo constitucional está maltrecho de veras.

      Si la soberanía nacional reside en algún lugar, ente o lo que sea, en el pueblo seguro que no. Por momentos pensamos que el domicilio de Dña. Constitución estaba ahí en eso…. en Europa, en Bruselas, pero parece que tampoco. Dijeron al cartero “….inténtelo en los mercados” pero éstos son innotificables, vaya usted a buscarlos, o a embargarlos –y no precisamente por falta de solvencia-.

       El próximo año se celebra el centenario de la Constitución de Cádiz de 1812 que fue uno de los mayores alumbramientos de esperanza en una España bárbara. Ver hoy, cien años después, la Constitución  de 1978 violentada y ninguneada de este modo produce una desazón tremenda.

      ¡Qué diría La Pepa ! .. si levantara la cabeza al paso de la furgoneta de “Obras y reformas constitucionales, S.L.” tras realizar a escondidas y con urgencia su última “ñapa” (me confirman que la han vuelto a ver esta madrugada  en las inmediaciones del Senado) ; ¿se imaginan a nombre de quién irá la factura?.

 

Juan Carlos Antón