El Correo de Burgos

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20.000 raciones de titos para entrar en calor

En agosto empieza el acopio de leña y la reserva de los 2.000 kilos de titos que nacen en Villasidro / El reparto se iniciará a la una, después de la misa en la Real y Antigua

17/01/2019 M. CASADO

Tres hombres preparan los titos para su cocinado.Tres hombres preparan los titos para su cocinado.

RAÚL G. OCHOA

Cuando los cofrades de San Antón empiezan a quitar el polvo a las 17 ollas donde hoy, desde las 7.30 cuecen al fuego de 6.000 kilos de leña recogidas en agosto, empieza el calendario de fiestas tradicionales en la ciudad. El reparto de los Titos en Gamonal es una de las señaladas por mucho para sacar el tupper, la olla vacía y hasta los calderos, recuerdan algunos cofrades. Es un duro trabajo para el que los treinta caballeros de San Antón se llevan preparando desde el verano. Primero la reserva con el agricultor de Villasidro de los 2.000 kilos de esta legumbre que a penas se cultiva ya. En agosto se recoge la leña, seis toneladas, para que seque y hoy pueda dar el buen fuego que enternezca al tito que está guardado en la Cofradía desde Noviembre. Cuando llegan es momento de preparar el resto de ingredientes de una cita gravada a fuego, y sabor, en la memoria colectiva de los vecinos de Gamonal y de Burgos.

La receta que recita el prior, Javier González Gil, es a lo grande. Las dos toneladas de titos van acompañadas de 250 kilos de ajo y otros tanto de cebolla que ayer, en la sede de la Cofradía de San Antón en el pueblo antiguo de Gamonal, picaban con garbo para dejar todo listo. Además hay otras 2.000 unidades de guindillas y se buscan otras tantas de pimientos calahorranos «es el tradicional y que se ha usado siempre». Todo ello mezclado con 350 litros de aceite de oliva, 20 kilos de pimentón dulce, 20 de pimentón picado, 25 de sal y 10 kilos de laurel.

«Hoy estamos aquí todos (unos 30) y tenemos algo de ayuda para dejar todo listo y los titos a remojo mañana (por hoy) empezaremos a las 5.15 a sacar las ollas y una vez que los bomberos las llenes de agua encenderemos las 17 ollas para preparar los titos», resume.

Para González es especial la visita que los niños realizan antes de la misa. El ya sabe que es la mejor forma de mantener viva la tradición. Para la hora en la que los Titos entren en ebullición ya habrá alguno que busque ser el primero de la larga fila que discurre por el vial paralelo a la calle Vitoria que llega hasta la plazoleta de la sede de la cofradía que data de 1502. Casi 520 años manteniendo viva la tradición de la orden de dar a los peregrinos y pobres un caldo con el que llenar el estómago y quitar el frío.

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