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AITOR CURIEL

«No se puede enseñar la profesión sin creer en ella»

24/01/2015 Burgos

Curiel realizando la autopsia al General Prim.Curiel realizando la autopsia al General Prim.

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Aitor Curiel es licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Valladolid y licenciado en Criminología por la Universidad de Alicante. Médico Especialista en Medicina Legal y Forense, es doctor por la Universidad Camilo José Cela con Sobresaliente “cum laude”. Actualmente es Decano de la Facultad de Criminología de la Universidad Isabel I y acaba de ser nombrado Académico Correspondiente por la Real Academia de Medicina y Cirugía de Valladolid.
Pregunta.- ¿Cuáles fueron sus primeros pasos en la investigación?
Respuesta.- Se realizaron en el campo de la violencia de género. Recibí por ellos el premio al mejor proyecto de investigación de la Diputación de Valladolid.
P.- ¿Cuál fue su primera línea de investigación?
R.- Fue sobre el suicidio. Fundamenté mi trabajo de tesina de licenciatura y la suficiencia investigadora de mi programa de doctorado. Recibí un premio de investigación nacional de jóvenes investigadores del Instituto de Investigaciones Científicas y Ecológicas y fui representando a España al concurso europeo a Dresden.
P.- ¿Qué interés aporta la Criminología en la sociedad actual?
R.- Nuestra universidad es la primera de España con una Facultad de Criminología. Es una apuesta por la seguridad y la investigación criminal. Una ciencia interdisciplinaria que aborda de manera integral todo lo relacionado con el crimen y su análisis, sin olvidarse de la víctima, el delincuente y el control social.
P.- ¿Cuál es el objetivo central del título de Grado en Criminología?
R.-Pretendemos formar criminólogos completos e integrales y prepararles para el mercado laboral. Nuestras menciones o especializaciones son únicas en España y orientadas al ejercicio profesional.
P.- ¿Qué salidas ofrece?
R.- Tienen salidas profesionales claras en el campo de la seguridad pública y la privada, la prevención, la mediación y la actividad pericial, entre otras. Creemos y ejercemos la Criminología. En otras universidades, algunas históricamente muy importantes, no tienen criminólogos entre el profesorado y ni siquiera saben dónde puede ejercer su profesión. No se puede enseñar una profesión sin conocerla y creer en ella.
P.- ¿La Universidad Isabel I está investigando en esta línea?
R.- Está trabajando en dos líneas. La Criminalística y, en especial, el otograma (huella de oreja) y la seguridad en el uso de las nuevas tecnologías. La Criminalística y la Criminología han ocupado gran parte de mis investigaciones. Soy coautor de artículos muy innovadores como ‘La taxonomía cromática de la criminología’, una nueva clasificación de la criminología basada en los colores, ‘El balizamiento cromático de indicios’, una nueva técnica de balizamiento de indicios en la escena del crimen por colores, o mis estudios sobre el fallecimiento del General Prim. También he escrito varios artículos sobre la legislación relacionada con el uso del ADN en Criminalística, y en el año 2008, ya publiqué un artículo que señalaba los graves problemas de la ley de 2007 de bases de datos genéticas, confirmados en el 2014 por el Tribunal Supremo.
P.- ¿Qué interés posee el otograma en una investigación criminal?
R.- Es un medio de identificación a través de la diversidad de formas del pabellón auricular, en concreto, de la huella que deja el pabellón auricular. Esta técnica se utiliza sobre todo en robos en viviendas. Algunas bandas desean que no haya nadie en casa para actuar con mayor impunidad y otras prefieren que la familia esté en casa para amenazarles y encontrar las cosas de valor. En ambos casos suelen apoyar la oreja en puertas y/o ventanas y dejar impresa la huella de oreja. Estas huellas se trabajan como la dactilar y pueden producir la identificación del autor del hecho delictivo. Nosotros hemos descrito un sistema de clasificación y trabajado sobre la capacidad identificadora con excelentes resultados.
P.- ¿Qué implica que sea admitido como prueba en un proceso penal?
R.- La mayor, conseguir la correcta identificación del culpable y una sentencia condenatoria. Por otra parte, la seguridad en el uso de las nuevas tecnologías en un tema que afecta a la sociedad actual.
P.- ¿Qué riesgos pueden padecer en los menores de edad?
R.- Muchos y están creciendo. Nos encontramos ante una generación de nativos digitales pero que son también huérfanos digitales, sin una correcta figura de referencia en su uso. Nos llevaría mucho tiempo desglosarlos, recomiendo asociaciones como Protégeles o Helptic y nuestro curso de ‘Experto en seguridad en el uso de las nuevas tecnologías’.
P.- ¿Cuál es el más significativo?
R.- El Síndrome Avatar. Consiste en un proceso de despersonalización, de pérdida de contacto con la vida analógica o real, en el que el paciente crea un personaje en Internet, en las redes sociales y, poco a poco, se siente más realizado con la vida de su avatar. Esto puede llegar a afectarle a nivel social, familiar, laboral o incluso de salud. Este cuadro está por definir, estamos sentando las bases de una larga investigación.
P. - ¿Su último proyecto?
R.- Me encuentro inmerso en la redacción de un libro titulado ‘El Síndrome avatar: distintas visiones de una misma realidad’. Pretendemos sentar las bases de esta nueva línea de investigación con sus pros y sus contras. Una línea que debe ahondar en la seguridad y la prevención de delitos como ciberbulling.

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