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ECONOMÍA

La subasta del Hotel España queda desierta

Ibercaja no acepta la oferta más alta porque no alcanzó el precio mínimo de 5ME a partir del que consideraría vender el inmueble

12/09/2018 R.G.U.

El edificio se edificó en los años 30 y necesita ser restaurado tanto para dedicarlo a hotel como a viviendas.El edificio se edificó en los años 30 y necesita ser restaurado tanto para dedicarlo a hotel como a viviendas.

RAÚL G. OCHOA

Ha estado cerca, pero el primer intento para subastar el histórico Hotel España, propiedad de Ibercaja, se ha cerrado recientemente sin adjudicarlo a ninguno de los postores, ya que ninguna de las pujas alcanzó el precio mínimo que estableció el vendedor.

El precio inicial por el viejo Hotel España era de cinco millones de euros, aunque se admitían ofertas a partir de los 4,69 millones como precio inicial de subasta. No obstante, Ibercaja no está dispuesta a vender por un precio inferior a cinco millones por lo que se desecharon pujas que se acercaban a esa cifra sin alcanzarla, según ha podido saber este periódico de fuentes conocedoras del proceso de subasta.

El inmueble lleva más de cinco años en el mercado, pero es la primera vez que se lanza una operación tan estructurada para colocarlo en el mercado, aprovechando, además, que ya se ha vaciado el local que ocupaba la oficina bancaria del Espolón. Su venta supone monetizar el pago en especie que recibió por parte de la Fundación Cajacírculo que incluyó el inmueble del hotel como pago de las compensaciones que Cajacírculo tuvo que abonar a Ibercaja por las discrepancias en la valoración de activos durante el proceso de integración en Caja3.

Tanto la Fundación Cajacírculo como la propia Ibercaja han realizado varios intentos anteriores para venderl el hotel, pero la fórmula de la subasta promovida por un intermediador especializado entre inversores cualificados -algunos de ellos burgaleses- es la que mejores ofertas ha puesto encima de la mesa, aunque ninguna de ellas ha sido lo suficientemente buena para que desde la central en Zaragoza se aceptase la venta. Fuentes conocedoras de la operación aventuran que la mejor oferta apenas si se quedaba unas decenas de miles de euros por debajo del mínimo de los cinco millones. Pero no fue suficiente. Ibercaja, en vista de la evolución del mercado y del creciente interés de inversores foráneos en Burgos, no tiene prisa en vender el Hotel España, que está en un adecuado estado de conservación, suficiente como para no apresurar una venta que podría ser más productiva.

Prueba del interés que despierta esta propiedad es el interés de los inversores por el local que ocupaba la oficina del Espolón, en los bajos del Hotel, y que quedó vacía antes de las fiestas de San Pedro. Ibercaja ha recibido por ese local que tiene planta y sótano ofertas de compra y alquiler que ha desechado porque la idea es la de vender el edificio por completo y no desgajar la mejor parte de la propiedad en una venta parcial que, incluso, podría bloquear la adquisición del resto del inmueble.

Edificio a restaurar
El comprador que se haga con la propiedad del Hotel España tendría que someterlo a una reforma integral independientemente del uso final que le pudiera darle, ya que como hotel está completamente obsoleto y no cumpliría las normativas y requisitos actuales y como edificio de viviendas requeriría una adaptación completa. Sobre la finca pesa la protección estructural que marca el Plan Especial del Centro Histórico que obligaría, como mínimo, a mantener la fachada, ya que no consta especial protección de elementos en el interior, como sí fue el caso del cercano edificio de Entremercados en el que se tuvo que proteger y mantener el lucernario de su escalera, las vidrieras y otros elementos.

Cuenta con 3.168 metros cuadrados de superficie útil repartidos en siete plantas. El hotel, construido en 1935, tiene una fachada de 56 metros y una superficie bajo rasante de 420 metros cuadrados.

En el proceso de subasta se hizo saber a los postores invitados que una cadena hotelera estaba interesada en explotar el edificio como hotel, una vez restaurado, lo que animó sin duda las pujas. El procedimiento en este tipo de operaciones, mediante el que se implantaron en Burgos cadenas como AC Hoteles, NH Hoteles o ABBA, consiste en que un inversor, generalmente una empresa constructora o inmobiliaria, se hace con la propiedad del inmueble y completa su transformación en un hotel, que sería gestionado por la cadena hotelera con la que haya llegado a un acuerdo tras la firma de un contrato que suele llevar aparejado un plazo de explotación de varias décadas.

Este tipo de acuerdos convienen a ambas partes y simplifican la complejidad y el coste económico de reflotar un hotel como el viejo España, que requiere de una completa adaptación.

Edificio de San Pablo
También hay novedades en torno al edificio propiedad de Ibercaja en la esquina de las calles San Pablo y Miranda, una propiedad igualmente heredada del patrimonio de la antigua Cajacírculo, por la que la entidad financiera está en disposición de ‘escuchar ofertas’.

Recientemente en el bajo del local comercial que da a la esquina se ha inaugurado una tienda de la cadena de perfumería y droguería Hermosilla, la séptima de los almacenes burgaleses y la primera que abren en la zona sur de la ciudad. A diferencia del Hotel España, en este caso la entidad ha facilitado la operación de alquiler del local, una planta baja de más de 600 metros cuadrados, habida cuenta de las dificultades que encuentra para poder venderlo completo, ya que en la entreplanta y los seis pisos superiores el espacio está dividido en más de 40 oficinas, muchas de ellas ocupadas actualmente por inquilinos a renta, cuyo contrato permanecería pero recaería en el nuevo dueño del edificio cuando cambie de manos. Cabe resaltar que la mayor parte de esta oficinas son de pequeño tamaño, entre 28 y 39 metros cuadrados.

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