El Correo de Burgos

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JUICIO DEL 'PROCÉS'

Josep Rull: "El Constitucional tiene un déficit de autoridad moral"

El 'exconseller', tras seis requirimiento del alto tribunal: "Si nos cierran puertas, abrimos otras"

15:25 h. 20/02/2019 A. VÁZQUEZ / J. G. ALBALAT

Josep Rull.Josep Rull.

Tribunal Supremo

El exconseller de Territorio Josep Rull siguió en la línea de los acusados que le han precedido en el uso de la palabra, en relación con los intentos de lograr un referéndum pactado, aunque él destacó por denunciar la "falta de autoridad moral" del Tribunal Constitucional y admitir que ignoró su mandato. "El sistema tiene que buscar los mecanismos para canalizar la voluntad de la gente", porque "dentro de la Constitución española, si hay voluntad política, puede celebrarse". "Si nos cierran puertas, abrimos otras", sentenció.

"Hay una permanente utilización del Tribunal Constitucional por el Estado y el TC se ha dejado instrumentalizar", defendió Rull tras admitir que había sido advertido "al menos en seis ocasiones" por el alto tribunal, por ejemplo en relación con los presupuestos catalanes que incluían una partida de más de 6,7 millones de euros para la celebración de un referéndum.

“En cualquier presupuesto hay una referencia a procesos electorales y hay una partida específica. Cuando yo votaba aquella ley estaba amparado en mi derecho de inviolabilidad parlamentaria y no tenía conciencia de estar cometiendo una desobediencia. Se priorizó una cierta cautela ante el escenario de un referéndum pactado”, señaló.

Y al igual que Jordi Turull se amparó en la ponderación para justificar su actuación. "Buscábamos el equilibrio del imperio de la les y el principio democrático", afirmó, lo que algo después ejemplificó con un triángulo, cuyos lados se componían por "el imperio de la ley, el principio democrático y de legalidad".

Eso motivó que la exfiscala general del Estado Consuelo Madrigal le preguntara que si hizo más caso al Constitucional canadiense que al español. "Mi convicción es que tienen un déficit de autoridad moral", respondió. El presidente del tribunal le impidió leer un discurso que según anunciaba iba en el mismo sentido.

En cuanto al Constitucional, criticó que el tribunal suela aplicar la suspensión automática de las normas autonómicas impugnadas por el Gobierno, lo que en su opinión, supone una "falta de legitimidad moral". Y ya aprovechó para lamentar que aún no se haya resuelto el recurso de amparo contra su situación de prisión incondicional.

A lo largo de su interrogatorio, la fiscala fue insistiendo en el momento en el que se acordó la convocatoria de referéndum. Rull se resistió a contestar que tarde, pero cuando lo hizo fue cuando Madrigal le preguntó que a qué obedecía "esa premura", si a evitar que el TC lo anulara. El exconseller negó al intención con una respuesta relativa a que se trató de "uno de los momentos más trascendentes" en su "trayectoria política". "Lo hice en conciencia por el mandato emanado de un parlamento democrático y legítimo y ese decreto expresaba la voluntad canalizada en las urnas a traves de unas elecciones", se escudó.

Ni un euro
Según Rull, no hubo "gasto ninguno" con el referéndum, pero se negó a responder a la fiscal por la firma del acuerdo firmado por todo el Govern para colegiar los gastos. "Las finanzas de la Generalitat estaban absolutamente controladas. Con esos controles es imposible desviar un solo euro. Y el rigor, la solidez y autoridad moral de los funcionarios públicos de la Generalitat de Cataluña que no lo habrían permitido. Si lo hago sin autorización habría saltado todas las luces de alarma", explicó.

En este sentido, ahondó con que "no se utilizó un euro público y si hubiese algún tipo de duda", al respecto la habrían asumido "los consellers", porque ellos pusieron su "última firma" debido al control del Gobierno que "dejaba a la Generalitat como una mera gestoría".

Según Rull, cuando la interventora general catalana dejó de enviar cuentas en septiembre al Ministerio de Hacienda se trató de una "denuncia política, porque los mecanismos de control se hacían con normalidad". "En cualquier democracia cuando discrepas lo planteas en términos políticos y no puede ser perseguido ni denunciado", sostuvo.

Tras defender el papel de los alcaldes en el 1-O, que definió como "miles de horas de esperanza" que querían "articular", Rull argumentó que "las personas que observaban se quedaron escandalizados con la violencia" utilizada por las fuerzas y cuerpos del Estado. En cuanto al referéndum sotuvo que se mantuvo "firme, inalterable" su "condición democrática y pacífica" y rechazó "algún episodio singular cometido por una o dos personas de forma puntual, pero no por toda la gente”.

En cuanto a la DUI sostuvo que había votado que sí, aunque la votación fuera secreta. Tuvo cuidada de señalar que se trató de una declaración política, "estrictamente en términos políticos", como ayer explicó Jordi Turull, cuyo testimonio elogió. Explicó que lo que "se votó fue una propuesta de resolución con una exposición de motivos y una parte resolutiva, que fue lo que se votó. Fue una propuesta formal, solemne, pero una declaración de voluntad política en los términos en los que el legislador despenalizó en 1995" el delito de rebelión "cuando no se produce violencia", explicó. El objetivo era que el Estado no les apartase de un "ámbito político y pacífico". 

"Confianza en mi país"

Como Jordi Turull la víspera, Rull no supo dónde se imprimieron las papeletas ni dónde se las urnas. "Estaba convencido de que las habría, porque fue una iniciativa extraordinaria que comprometió a mucha gente, la fuerza de la esperanza es increíble. Yo no sabía dónde se habían construido ni dónde estaban, pero era una confianza profunda. Era una confianza en mi país, donde hay un volumen de ciudadanos comprometidos en esta causa de libertad", sostuvo. 

Madrigal le preguntó si "no tuvo ningún poco de miedo por esas personas". "Jamás me habría imaginado que las fuerzas y cuerpos de Seguridad hubieran utilizado un nivel de violencia como el que se desplegó contra gente pacífica. Teníamos el precedente del 9-N y no ocurrió absolutamente nada", afirmó para remitirse a lo declarado por el exvicepresidente Oriol Junqueras para sostener que los Mossos cerraron colegios sin usar la violencia. 

Manifestación y no turba
En cuanto a la concentración del 20 de septiembre frente a la consejería de Economía, Rull dijo que lo que vio fue "una manifestación cívica y pacífica". La fiscala le preguntó si sabía que la comisión judicial de "estuvo retenida 14 horas" y si "oyó lo que gritaba la gente". El exconseller dijo que "canciones, gritos... Era una movilización a favor de la libertad y la democracia, protestando por unas detenciones que mucha gente tiene derecho a considerar arbitrarias y en democracia hay derecho para protestar lo que se considera injusto".

 Rull admitió el "problema de percepción" que tiene con la fiscalía en relación  con el derecho de reunión,  manifestación y la libertad ideológica, dijo. "Ustedes escriben 'tumulto, turba, masa, instrumento coactivo' para mí es derecho de manifestación", dijo. El episodio volvió a repetirse con el acoso sufrido por los agentes en ciertos hoteles: la fiscala lo llamó "escraches" y Rull dijo no compartir el término, aunque condena todos, así como todo fuerza de violencia.

Añadió que en un momento determinado el fiscal general del Estado dijo: "No nos obliguen a ir más allá de la ley", con la que dio a entender que pese a que la fiscalía es garante de la legalidad ello estuviese relacionada con el uso de una "violencia desbocada".

Respecto al ferry Moby Dada, más conocido como Piolín, al que negó el atraco en Palamós, Rull se explayó. Primero señaló que solicitaba permiso para reparar camarotes y para ese puerto la joya de la corona son los cruceros, por lo que habría sido una responsabilidad por su parte haber dicho que sí, aunque luego lo pidió como barco hotel y después el Gobierno lo incorporó como barco de Estado, momento en el que se trasladó a Barcelona. "Alojada, yo me atrevería a decir hacinada durante tanto tiempo", explicó Rull, tenían que salir a hacer ejercicio y eso explicó que puso en peligro la actividad de carga del puerto de Barcelona y que más de centenar de coches no pudieron embarcar rumbo a su destino. 

Catalán como amenaza
Previamente Rull había lamentado ante el tribunal del procés que no haya habilitado la consecución simultánea para que él pueda declarar en catalán, ya que considera que con la utilización de intérpretes se pierde la "plenitud" de su testimonio. Sostuvo que "con demasiada frecuencia" tiene "la sensación de que la lengua catalana se ve como una amenaza o un problema", extremo que fue rápidamente negado por el presidente del tribunal, Manuel Marchena. 

Para Rull, "el derecho a poder utilizar la lengua materna es fundamental y con la traducción consecutiva desaparece el principio de oralidad y desaparece el derecho a declarar en plenitud", en un asunto que "no es menor" porque la fiscalía le pide 16 años de cárcel, la abogacía, 11 y 74, la acusación que ejerce Vox, a la que se negó a contestar por "respeto a las personas que sufren racismo y transfobia".

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