El Correo de Burgos

Opinión

NADA ES CASUALIDAD

Aceras

25/02/2018

Me van a perdonar pero el hombre que con paciencia esperó tres largas horas para exigir al Pleno una solución a su calle tiene toda la razón. La calle Soria (paralela a Carrequemada) es una auténtica vergüenza. Los peatones, que son muchos dada la proximidad de dos colegios, un supermercado y un ambulatorio, se ven obligados a transitar por la calzada ante la estrechez de unas aceras que se interrumpen cada pocos metros por accesos a garajes. Es tal el encogimiento en determinados tramos, que literalmente no cabe un carrito de bebe y mucho menos una silla de ruedas. El señor, visiblemente nervioso, porque lleva ocho años viendo como nadie le hace caso, hizo una pregunta que invita a la reflexión. Si un día se produce un accidente, ¿de quién será la culpa, del peatón que circula por la calzada o del que no ha puesto la acera en condiciones?

Porque no estamos ante una calle de cien mil años. Hay edificios semi recientes que se han construido con el permiso municipal, y que no han respetado la alineación lógica, diga lo que diga el Plan General de Ordenación Urbana del 2000.

A sabiendas de que la rehabilitación de esta zona solo puede enfocarse a largo plazo, la idea de la peatonalización fue bien acogida por el concejal de Urbanismo, Alfonso Sanz, pero lo cierto es que no es sencillo si tenemos en cuenta que es una de las dos únicas calles que dan acceso al barrio de Santa Catalina (quitando las Eras). A lo mejor era preferible poner calzada y calle al mismo nivel y proteger con barandillas a los peatones.

El hombre comparaba el estado de su calle con la Avenida Castilla, una de las elegidas por el equipo de gobierno de Raquel González para rehabilitar en un futuro (2019) junto a Moratín (que pretenden acondicionar con los remanentes) y la Avenida de Burgos, que planean ejecutar con los presupuestos de este mismo año.

Dicho esto, hay que dejar una cosa clara. Si el PP no logra los apoyos suficientes para sacar adelante los presupuestos y los remanentes, nada se podrá hacer. Las negociaciones no van bien sobre todo porque por unos o por otros se han cerrado muchas puertas antes de empezar a hablar. Como decía un buen amigo, para que una negociación llegue a buen puerto siempre tienes que dejar al contrincante una salida.

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