El Correo de Burgos

Opinión

EL GABINETE

Bares de vinagres en Burgos

24/01/2019

SOMOS muchos los que apreciamos los bares especializados en tapas de vinagres, encurtidos, y nos deshacemos por un buen pepinillo con anchoa, ya sea por gusto o porque tenemos la tensión baja. Y es momento de realizar un pequeño homenaje a algunos de ellos, dejando claro que otros seguro lo merecerían aunque desconozco su existencia.

En primer lugar debemos hablar de Alpi, en la calle Alejandro Yagüe, en Gamonal, sin duda está en el topten de los vinagres; el problema de este bar es poder llegar a la barra zigzagueando entre la cantidad de gente que acude en tropel los fines de semana.

Es de agradecer la confianza pues, el procedimiento de este establecimiento, o por lo menos el día que lo visité, consistía en que cada uno cogía los pinchos que deseaba de la barra y al final comentaba al simpático camarero lo que se debía. Un lugar de buen ambiente y precios económicos. Si tuviéramos que poner notas, este bullicioso establecimiento sin duda merecería un sobresaliente.

En segundo lugar, destaco los vinagres de la bodega Arribas, en el barrio de San Agustín, plaza de Nuestra Señora de Belén. Allí elaboran muchos tipos de pinchos de vinagres, y mientras esperas puedes contemplar un estupendo cartel con el nombre correspondiente de cada pincho: el capitán, etc... El secreto está, aparte de la buena calidad de los productos, en que el camarero los hace al momento. Al dueño de este bar lo podemos considerar un creativo erudito en materia de pinchos de vinagres. Entre pincho y pincho puedes hacer una porra a las motos.

Por último y si tuviéramos que dar un primer premio, se lo llevaría la bodega de la calle Santa Clara, zona sur. Su dueño (creo recordar que se llama Carlos), de dilatada experiencia y conocido, es el decano de los pinchos de vinagres en la ciudad.

Trabajó muchos años en el el Orfeón, donde ya nos deleitaba con magníficos pinchos. Continuando con la bodega de Santa Clara, decir que ofrece un surtido potente, un pincho bien cargado, y donde en buena lógica nunca falta el pepinillo y el pulpo grueso y generoso. Es un hombre simpático y atiende rápido. Sé de buena tinta que nuestro protagonista juega al tenis cada domingo en San Amaro y además, sé que pronto se jubilará, así que este es un homenaje un tanto adelantado aunque bien merecido.

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