El Correo de Burgos

Opinión

EL GABINETE

La Bottega del Arte

10/01/2019

LA Bottega del Arte tiene algo de muchas cosas.

En primer lugar, su dueña tiene algo de mecenas: organizar una exposición donde participan sesenta artistas, «cada uno venido de su madre», es un mérito que a todas luces hay que reconocer.

El mecenas del Renacimiento era el buen gobernador que debía dar cobijo a los artistas; hoy los gobernadores (salvo el de Burgos) están más lejos del arte que yo, por ejemplo, del planeta Marte. Y los «mecenas» pasan a ser fundaciones bancarias que gestionan más objetos que personas, y esa, salvando las distancias, es una de las diferencias. Las personas vamos a La Bottega a comprar, a cotillear, a mirar y charlar, hoy buscamos un verde vejiga y un papel Guarro, mañana un amarillo nápoles y su dueña entiende nuestras raras y en ocasiones excéntricas peticiones a la primera.

Digo que tiene algo de mecenas puesto que me consta que también colabora en los premios del conocido certamen Puro Arte organizado por la cada día más valorada asociación de salud mental de Burgos, PROSAME. La exposición de Puro Arte siempre me trae a la mente la frase de Chagall, quien en respuesta a una pregunta sobre sus cuadros, dice: «No los entiendo de modo alguno. No son literatura. Son solo disposiciones pictóricas que me obsesionan».

Continuando con La Bottega, es un lugar que tiene algo de agalmático. Como dirían los psicoanalistas, hay sitios que son agalmáticos cuando tienen algo de mágico, algo bueno. «Cuando comenta El Banquete de Platón, Lacan muestra que el agalma moviliza el amor de Alcibíades por Sócrates».

Tiene algo de agalmático el atender al público con una sonrisa y decir algo optimista; es algo que no tiene precio y, si te ven perdido entre los pinceles, te dejan caer una educada y sutil sugerencia sobre materiales. Y es que lo cotidiano puede tener magia.

Sílvia Izquierdo tiene algo de aventurera al abrir La Bottega en 2012, en plena crisis, y sin recibir subvención alguna. Es la versión moderna y femenina del sastrecillo valiente. Durante la crisis, y cuando los jóvenes te dicen que solo quieren ser funcionarios, y cuando lo que se estila es la aburrida especialización, ella decide crear un espacio para la restauración, una academia donde crear, un lugar donde se venden infrecuentes materiales para pintar, un lugar expositivo que puedes ver en cualquier momento, en fin, como el sastrecillo, siete de un golpe. Up the Irons.

- IR A VERSIÓN ORDENADOR -

El Correo de Burgos ~ Mobile