El Correo de Burgos

Opinión

LESLIE Y HAMMOND

Bueno y malo

18/02/2019

Puestos a pedir, hagámoslo ahora que tenemos oportunidad de exigir calidad y cantidad, a 100 días vista de elecciones municipales, autonómicas, europeas y casi nacionales. Meteremos la pata como siempre hacemos al fiarnos de falsas apariencias y campañas electorales. Votaremos y no acertaremos. Por convicción o castigo, acabamos con la papeleta dentro. Cada cuatro años, mudan de piel los políticos y no digo todos, porque alguno se libra de esto, como las serpientes de cascabel. En tiempos buenos no importó que nuestros representantes fuesen malos, las cosas rodaban solas y quedaba holgura para el error, pero ahora que salimos del desierto y hemos de andar con pies de plomo, necesitamos los mejores. Gestores de primera, tenaces, currantes y cercanos a la gente de a pie. Dicho así parece sencillo, pero no creo que haya muchos que pretendan sentar sus dignos traseros en escaños, con tantas facultades. Un político tiene que ser algo muy diferente a lo que conocemos. Pueden ser capaces de formar parte del equipo de gestión de un ayuntamiento, autonomía o país entero, pero no serían capaces de mover un pequeño negocio con media docena de nóminas a final de mes. Quizás debiera prohibirse que alguien representase a nadie sin antes saber lo que es la vida, el mundo, el demonio y la carne. Cuando un político se equivoca no pierde el sueño, no sufre como lo hace el autónomo, el empresario o el asalariado que cuentan calderilla para llegar a fin de mes. El cargo electo les da algo que sublima su carne humana y convierte en mármol de Onís. Quizás está en ciernes, esa nueva generación de representantes que ven las orejas al lobo de la que está por venir y son capaces de diluirse entre la muchedumbre. Estar sin que se les note. Acertar sin que se les exija. Apartar sus consignas políticas a favor de la neutralidad. Cercanos, sinceros y dispuestos a escuchar. Nunca más habrá mayoría absoluta que mande sobre las otras, los trozos buscarán su hueco para encajar y sumar tendencias. Ha llegado el tiempo en el que los pequeños mandarán más que los grandes como ya se está viendo y no seremos capaces de distinguir derechas e izquierdas en su huida de Egipto. Ese día, iré con la cabeza fría y el DNI entre los dientes, quizás en el último momento decida a quien votar. Pero de momento, a ver qué nos venden unos y otros. Hay quien dice que es mejor lo malo conocido que lo bueno por conocer.

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