El Correo de Burgos

Opinión

AL SERENO

El futuro llega más despacio

05/01/2019

Ni un kilómetro de autovía nuevo en Burgos, que tiene una ubicación estratégica dentro de la región en los ejes norte-sur y este-oeste, con proyectos aprobados, licitados o presuntamente en obras.
Qué cabe esperar para otros puntos de la Comunidad que carecen de esa posición geográfica privilegiada. Solamente el aislamiento. Vecinos de un pequeño pueblo leonés fronterizo quieren ser gallegos para que la administración les trate mejor y, entre otros problemas, su hartazgo se desborda por una mala carretera.


Qué decir de Soria, incomunicada por autovía con el resto de la región, aunque según los planes de Fomento tiene un puñado de kilómetros en vías de resolución. Ahora, la delegada del Gobierno ha caído en la tentación de realizar anuncios por cuenta del Ministerio de Fomento y quizá no se haya dado cuenta de la alta probabilidad que existe de que desde Madrid se frustren las expectativas generadas.


Puro optimismo que ojalá remedie la triste realidad de las carreteras en esta región. Un Estado que carece de Presupuestos debe ser consciente de que es imposible prometer nuevas obras y, a la vez, mantener los compromisos de mantenimiento de la red, muy necesitada de una inversión continuada y bien planificada y coordinada, además, con el resto de administraciones que son titulares de carreteras y autovías.


Hay casos flagrantes de riesgos a la circulación por falta de un mantenimiento adecuado a las características de la vía y al tráfico que soporta. Sin ir más lejos tenemos el caso de la circunvalación de León o, en esa misma provincia, el pésimo estado del firme de la Autovía A-6, especialmente en su tramo más cercano a Astorga.Pero volviendo al noreste regional, cabe preguntarse qué pasará con el mantenimiento de la N-1, ahora que la mayoría del tráfico sigue la antigua AP-1. Qué pasará con el mantenimiento de las carreteras secundarias sin un nuevo presupuesto que priorice las actuaciones más necesarias.Pues mientras esperamos a ver si se refuerzan y conservan adecuadamente los grandes ejes de comunicación de la Comunidad, la prioridad con la que el Estado empieza el año es la sustitución de las señales de tráfico en las carreteras secundarias para reducir la velocidad de 100 a 90 kilómetros por hora.


El plan es recortar la velocidad un 10%. Para eso van los fondos estatales. Ni para mejorar el firme de las carreteras secundarias ni para construir variantes en tantas poblaciones partidas por el asfalto. Ni siquiera para dotar de un arcén, la más elemental medida de seguridad, a esas carreteruchas que tanto abundan. Qué habremos hecho en Castilla y León para tener que ir a nuestros pueblos por estas carreteras por las que los visitantes tienen tantas dificultades para acercarse. Ahora, además, lo harán más despacio. Diez kilómetros por hora más despacio.

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