El Correo de Burgos

Opinión

LESLIE Y HAMMOND

Grandes fascios

31/12/2018

TRAGUEMOS esta noche uvas, como hace el pavo, sin pelar. Con cada una, curamos doce heridas del escurridizo 2018 que hoy se marcha como el calamar. Mañana será el primer día y seguramente desde ya, desaparecen oportunidades por no andar vivos. Un año nuevo que no se repita en otros mil, bondadoso dará la venia para pecar una vez por mes. En enero, el primero para quienes somos chicazos, eterna torpeza que demostramos con nuestras hermanas de tribu, las mujeres. Tribu que se parte en dos y difícil será de reunir en poco, entorno a la hoguera. En febrero, para quienes somos padres, amarga sensación cuando los hijos vuelan del nido y vuelven ya solo, por navidad. Es entonces cuando ponemos el cronómetro vital a cero y mirarnos al espejo de la mañana. Tercer pecado casi capital en marzo, haber hecho lo mismo con nuestros padres durante años, sin darnos cuenta que ellos sintieron lo mismo que sentimos nosotros ahora. La pregunta está en si, aún estamos a tiempo. El peor de todos lo volveremos a cometer en abril, al olvidar que cada uno de nosotros el lo mejor que tenemos. No dedicamos tiempo a uno mismo, así nos va, embrutecidos y encabronados la mitad de las veces. Capital también este quinto de mayo, cuando por cobardía o vanidad nos arrimamos a políticos de medio pelo, reímos sus gracias y estrechamos su mano. Con esto les damos alas y creen que aún están en el mercado. Para junio, mes de las reválidas, habrá que recuperar el sagrado conjuro de la palabra de nuestros padres y abuelos. Con un apretón de manos, zanjaban en las bodegas, compras y ventas si necesidad de ir ante notario. Los pecados de bragueta y deseos de lo del prójimo entran en el apartado séptimo, difícil de juzgar por aquello de la primera piedra. Malo es también, callar por miedo y jurar en falso por tres veces. La ocasión la tenemos a la vista con ese demonio de siete colas que pintan al hablar de la formación de Ortega Lara. Vox nos hará pecar mucho, mucho, mucho. Por acción u omisión. Septiembre vigila nuestra poca solidaridad con la bola azul que estamos llenando de plástico y chatarra, en esto la penitencia será cara. Octubre será mes de hojas caducas en el suelo y colores tostados que no vemos por andar con ojos cerrados, los que nos ocultan la verdad de una ciudad de oportunidades aprisionadas en cajas de caudales. Para noviembre veremos en qué meter la pata, que es mucho tiempo lo que falta para adivinar y poner penitencias. Quien más peca, necesita perdón, sotanas, grandes fascios y religión.

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