El Correo de Burgos

Opinión

EL EQUILIBRIO DEL TREN

Pingüinos y el alcalde de Valladolid

22/01/2019

RESULTA que el alcalde de Valladolid, Óscar Puente, en un lamentable ataque de aporofobia (véase aversión y rechazo a los pobres o sin recursos) ha hecho unas declaraciones que venían a pedir más promoción a Valladolid con todo lo que ello llevase consigo, lógicamente incluyendo el probable detrimento que pudiese suponer para el resto de las ciudades de la Comunidad Autónoma.
El alcalde pide más porque entiende que es mejor tener una ciudad fuerte y a evidente distancia de las otras más pequeñas que mantener estabilidad entre ellas. Muy bien. Cada uno debe defender lo suyo y a este socialista no se le da nada mal. Otros lo han hecho anteriormente y no necesariamente de ese partido. Pero no, querido alcalde, como dijo Aristóteles, no basta decir solamente la verdad si no que conviene mostrar la causa de la falsedad y en este caso no tienes razón.


Valladolid es una ciudad ya de por sí muy beneficiada con ciertas ventajas como las que pueda suponer tener allí el Poder Legislativo y el Ejecutivo de la Comunidad, un Aeropuerto útil, Pingüinos, el AVE o ser paso obligado para cualquier destino de Alta Velocidad hacia el sur. Por supuesto, Zorrilla o Delibes.


Las grandes ciudades, y ésta lo es, tienen su propia suerte sin que tenga que venir un vendedor de humo a darles una publicidad que no necesitan.


En los pasados años 2015-2016, por algún motivo, quizá poco justificado, la alcaldía de Valladolid decidió dejar de organizar la concentración motera Pingüinos, sosteniéndose en algún problema ecológico. Treinta mil moteros, con toda la logística que acompañan, quedaban huérfanos de concentración. En ese momento yo pedí, demandé y rogué que Burgos adelantase un paso y se lo trajese para aquí. No hubo interés. Otros sí lo hicieron. Cantalejo en Segovia inició “La Leyenda Continúa” con una reunión que a estas fechas mantiene unos excelentes resultados que pusieron en alerta a Valladolid al haberle quitado parte de su poderío. Pero su suerte hizo que pasados esos dos años haya vuelto resurgido como si no hubiese pasado nada y sin perder un cliente. Alguien dijo que cuando en Valladolid inauguran un quiosco, allí están las cadenas de televisión nacional para dar bombo al evento. Esa ciudad tiene lo que se merece, ello sin ser empañado por las palabras de alguien que parece pretender que la Comunidad tenga una ciudad y ocho pueblos. Valladolid y las otras provincias de la Comunidad deben tener lo que en justicia corresponda, evitando centralismos asfixiantes que aumenten las diferencias que actualmente ya existen entre ellas.

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