El Correo de Burgos

Opinión

DESDE EL CAÑO

Las princesas se salvan solas

08/03/2018

Una tarde más a ella le apetece jugar a princesas. Atrapada en una torre imaginaria solo quiere que su hermano mayor juegue con ella. “Vamos tato juega conmigo...Toma la espada y me salvas”, dice la que coge el rol de princesa. Su madre se revuelve del sofá. ‘Oye, que las princesas se salvan solas’. Ella se lo piensa... ‘Mejor, así juego con la espada’.

En este 8 de marzo hay que recordar que la igualdad empieza con la educación. Las princesas pueden fiar su futuro a un príncipe azul pero también pueden salvarse solas, se buscan la vida solas, estudiar, trabajar y se pagarse sus gastos. Porque tienen el derecho de elegir su vida vaya por donde vaya. Y eligen compañeros de viaje o príncipes.

Parece que merece la pena recordar que ellas no sólo quieren casarse y tener hijos. Según el Barómetro de Juventud y Género 2017, elaborado por el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud de la Federación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD), el 50,4% de los jóvenes creen que la única aspiración de la mujer es casarse y tener hijos. Y el 60% creen que “cuando la mujer tiene un trabajo a jornada completa la vida familiar se resiente”. Es cosa de educar para pensar en igualdad y parece que se está haciendo mal.

Y llegamos a los términos que han sonado mucho en los últimos días. La brecha salarial, el techo de cristal. En todos se habla del cuidado de los hijos como el gran freno de desarrollo. Puede que para muchas tener hijos sea una responsabilidad que te ayuda a hacer tu trabajo mejor cada día fuera de casa y dentro contar con un 50%, compañero de vida y de lucha por la supervivencia del entorno familiar. Porque el cuidado de los hijos es cosa de dos.

La libertad está en poder hacer lo que creas conveniente aceptando las consecuencias. Pero hay realidades que sangran. El trabajo invisible del hogar, la labor no reconocida por el estado de criar a quienes forjarán su futuro, por el trabajo invisible de la mujer en el campo que he visto toda mi vida, por aquellas mujeres que aún tienen que pedir permiso a su marido para estudiar o formarse. Para evitar la invisibilidad de las princesas que toman las riendas de su vida. Por todas ellas hace falta parar hoy 8 de marzo. A pesar de quien haya quien solo vea en la huelga una cuestión de números o política.

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