El Correo de Burgos

Opinión

EN LAS NUBES

Me lo quitan de las manos

11/03/2018

HACÍA TIEMPO que no paseaba entre los puestos de un mercadillo. El pasado martes estuve en uno. Frutas, legumbres, encurtidos y quesos se contoneaban mezclados con pantalones, bragas y zapatillas de casa. Lo que no era bueno, bonito y barato se lo quitaban de las manos. El género se mantenía a pesar del viento y de la poca gente que por allí transitaba. Y, como si de un zoco africano se tratara, ahí estaban los paisanos regateando unos céntimos al kilo de manzanas y palpando sin miedo peras y naranjas en busca de la más lustrosa del cesto. Mercancía no falta en mi particular tenderete. Traigo una nostalgia recién recogida después de pasar por las instalaciones del GREM y recordar las risas y los males de altura vividos hace más de diez años en Perú y otra más melancólica que viaja a través del tiempo hasta una escuela rural de los años ochenta a la que nunca llegaron el didyeridú australiano ni un guitarrista profesional para tocar en directo, de los que sí disfrutarán más de 5.000 alumnos de la provincia y no, precisamente, de la mano de la Junta. Tengo buena cosecha de reivindicación. Una que llega a ritmo de dulzaina y castañuelas, nacida del ay en el que vive el Festival Internacional de Folclore, al filo del precipicio, con muchas manos amigas cerca, pero ninguna de los políticos que podrían rescatarlo de una caída segura. Otra con aires de revolución que llenó las calles de mujeres, y también de hombres, en busca de la necesaria igualdad de oportunidades. Hay por aquí urgencias, algunas viejas, como la del abandono del medio rural, que no hay manera de que encuentre comprador, o el desprecio hacia la Cultura del Ayuntamiento, que de primeras ha eliminado un porrón de subvenciones, desde el Certamen de Coreografía al Festival Tribu pasando por la animación a la lectura de Proala, aunque todo apunta a que se repescarán. Ojo, que esperanza queda, y mucha, y alegría, que no se cumplen cuarenta todos los días, aunque mi madre ande preocupada porque me estoy haciendo vieja y sigo sin vender una escoba. Todo llegará. Que queda mucho por barrer.

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