El Correo de Burgos

Opinión

Venezuela y las elecciones

29/01/2019

EL ASESOR del presidente entró como una bala en el despacho que el presidente ocupaba en su periplo por la ciudad suiza de Davos. - ¿Qué pasa, Iván? -preguntó. Resulta que el presidente de la Asamblea Nacional venezolana, el señor Guaido, ha tomado el poder y se ha erigido en presidente ‘in pectore’ de los venezolanos.

-Joder, otro marrón -dijo el presidente. Y de alcance. ¿Han dicho ya algo otros países? ¿Hay alguno que lo haya aceptado como presidente? Sí claro, dijo el asesor. Estados Unidos, Canadá, y la mayoría de los países del Grupo de Lima en América del Sur. En contra están China. Rusia, Cuba… ¿Qué hacemos nosotros, presidente? Tranquilo, dijo éste. ¿Qué ha dicho Merkel? Pues lo mismo que Londres y París, contestó el asesor. Que esperarán a una respuesta conjunta de la Unión europea. Vale, pues de momento, me pones por teléfono con él y mientras estoy hablándole me haces una foto con toda esta nieve y se la mandas a la prensa. Así se va viendo que estamos en términos de resolución del problema. Al señor Guaido le diré que estamos en la línea de aceptar que la democracia brille en Venezuela y que apoyamos acciones de ese tipo siempre y cuando se respeten los llamados constitucionales y el mandato del pueblo, pero que no le apoyamos explícitamente, y a la Unión le proponemos un reconocimiento inmediato de Guaido como presidente.

Al día siguiente, la Unión europea remitió un comunicado en el que, sin decantarse por ninguna postura oficial, decía que era prematura una decisión de ese calibre, pero que la democracia y los valores constitucionales… -Presidente, volvió a decir el asesor. Este comunicado oficial no nos arregla nada y tendremos que emitir el nuestro. Ha dicho Francia que da un plazo de ocho días para que el presidente Maduro se comprometa a convocar elecciones libres y, en caso contrario reconocer al opositor. Al presidente casi le entra un sarpullido al oír esas palabras. ¿Cómo que convocar elecciones? ¿Pero cómo vamos a decir eso? El presidente echó una mano a la barbilla y pareció estar pensando. A ver: le vas a decir al ministro de Exteriores que defienda que si en un plazo «muy razonablemente corto» no se pone en marcha la convocatoria de elecciones que tengan garantías, entenderemos que no existe la voluntad política de hacerlo y pasaremos a tomar otra clase de decisiones. Borrel defendió sin cortapisas la postura que se le había marcado dando por zanjado el problema diplomático. Aquellas palabras vanas, otorgaban a la aventura presidencial, unos nuevos días de asueto. Davos aun daba para mucho. ¿Dónde tenemos la próxima comparecencia?

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