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San Román, del olvido a una fama que salvará el retablo

Los 9 vecinos de Quintanilla de Riofresno ha recaudado cerca de 20.000 euros para arreglar el retablo mayor / Su campaña arrasa en las redes sociales

11/02/2019 DIEGO SANTAMARÍA

Los vecinos de Quintanilla de Riofresno han hecho piña para restaurar el retablo.Los vecinos de Quintanilla de Riofresno han hecho piña para restaurar el retablo.

ALBERTO MARROQUÍN

Entre unas cosas y otras, Roberto Castro no da abasto. En cuanto sale del trabajo, retoma la campaña de captación de fondos para el retablo mayor de San Román. Las redes sociales y la impronta de sus vecinos han situado a Quintanilla de Riofresno en el mapa. El impacto mediático ha traspasado las fronteras de la provincia y numerosos medios de comunicación nacionales ya se han hecho eco de una iniciativa que cada vez está más cerca de recaudar los 30.000 euros necesarios para la rehabilitación de esta magistral pieza de Juan de Esparza. Precisamente, un reportaje de este periódico sobre los belenes en la iglesia para llenar la ‘hucha’ se difundió por Twitter y la noticia llegó hasta Madrid. Desde entonces, toda España conoce la estrecha relación de esta pedanía con su patrimonio.

La difusión de la noticia «se nota muchísimo» a la hora de recabar apoyos, confiesa el alcalde. Lo comprobó hace poco tras la emisión de un breve reportaje en televisión: 1.200 euros más en tan solo una hora. Así da gusto, aunque todo el pueblo es consciente de que este «boom inicial» puede desinflarse y tal vez «pasado mañana nadie se acuerde». Por eso Castro prefiere no hacerse «ilusiones», aunque afronta con optimismo la recta final de un proyecto comunitario que cada día incorpora nuevos mecenas.

Por el momento, los nueve vecinos de Quintanilla de Riofresno han reunido alrededor de 20.000 euros. El belén clásico de Félix Núñez e Hilarino Alcalde y el de Playmobil permitieron recaudar 900 euros a los que se suman los 1.415 de la lotería de Navidad. En total, la cuenta corriente de San Román dispone de unos 15.000 euros. Por otro lado, la campaña de crowdfunding en Hispania Nostra, abierta hasta el 10 de marzo, también está dando sus frutos con casi 150 mecenas que han aportado más de 5.700 euros.

Toda ayuda cuenta y Castro lo agradece. Desde los 600 euros de una empresa madrileña hasta los 3 y medio que «los hijos de una compañera del trabajo sacaron de la hucha» en Navidad. Lo importante es que la campaña Mecenazgo Cultural 444 (en alusión al aniversario del retablo) avanza por buen camino y cada euro brilla por sí solo gracias a la solidaridad de ciudadanos anónimos dispuestos a colaborar con la causa.

Ni el regidor ni sus paisanos están «acostumbrados a ningún tipo de protagonismo», pero es lo que toca si se pretende alcanzar el objetivo. Lo que está claro es que la financiación externa es la única salida para un pequeño pueblo, con el presupuesto limitado, que no puede «empeñar» el futuro de sus obras o necesidades «básicas» a costa del retablo. Eso sí, tarde o temprano lucirá un aspecto renovado y los vecinos celebrarán la gesta.

Hablando en plata, el ambiente que se respira en Quintanilla es «la leche». Castro es la cara visible de una iniciativa que viene a demostrar el viejo dicho de ‘el que la sigue la consigue’. Facebook, Twitter, Instagram... Cualquier medio es válido para difundir un llamamiento a la solidaridad patrimonial. Su caso no es único ni mucho menos, pero no cabe duda de que los vecinos de Quintanilla de Riofresno han sabido captar la atención de todo el país gracias a su intensa actividad dentro y fuera de las redes sociales.

Recompensas

Si la campaña de Hispania Nostra logra recaudar 15.000 euros, las obras arrancarán «a la mayor brevedad posible». Lo mínimo necesario son 10.000, dado que así se podrían iniciar los trámites pertinentes con la empresa adjudicataria a la espera de reunir los 5.000 euros restantes. En cualquier caso, Quintanilla aguarda con impaciencia el arranque de las obras. Y es que cuanto más se retrasen, mayor será el coste económico habida cuenta de que el paso del tiempo hace mella en una pieza del siglo XVI.

Como es de bien nacido ser agradecido, Quintanilla ofrece recompensas a sus mecenas. Se puede bautizar con el nombre del donante un Playmobil del belén, visitar las obras cuando se acometan e incluso apadrinar al mismísimo San Román Mártir. Además, las donaciones pueden beneficiarse de una deducción fiscal de hasta el 75% en el IRPF.

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