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SANIDAD ALTA DE PROFESIONALES SANITARIOS EN ARANDA Y LA RIBERA

Urgencias de Primaria pierde otros 2 médicos y advierte que se irán más

La guardia nocturna del domingo se quedó con solo un profesional / De nueve se han ido 6

12/02/2019 LORETO VELÁZQUEZ

La sala de espera del Servicio de Urgencias de Atención Primaria en Aranda de Duero.La sala de espera del Servicio de Urgencias de Atención Primaria en Aranda de Duero.

L. VELÁZQUEZ

Aranda
La falta de médicos y la precariedad laboral que sufren los que se quedan, sigue haciendo mella en una plantilla facultativa que se desintegra por momentos. Tras la marcha de otros dos profesionales, que han buscado un nuevo destino dentro de la Comunidad Autónoma, de los nueve médicos de familia que había en el Servicio de Urgencias de Atención Primaria (Suap) de Aranda, solo quedan tres. En el Rural, más lo mismo. De nueve, quedan cuatro. Cuadrar guardias en un calendario «lleno de huecos», se convierte en misión imposible. «Habrá más bajas», advierten.

Las consecuencias no han tardado en llegar. Así ocurrió el domingo, cuando un solo médico tuvo que atender la guardia de toda la noche. «Al final hubo suerte y sólo se atendió a seis personas pero, ¿qué hubiera pasado si se recibe un aviso fuera? No se puede dejar desatendido el centro», apremia la coordinadora de atención primaria en el ambulatorio Sur, Eva Asensio, al recordar que en una jornada normal, los médicos suelen ver a unos 200 pacientes.

La situación, explican los trabajadores médicos, «es límite» y aunque el hecho de que se quedara un médico solo es algo insólito que nunca antes había ocurrido, todos coinciden: habrá más.

Hay que recordar que el Servicio de Urgencias de Atención Primaria establece dos horarios de guardias. Entre semana hay dos médicos que hacen una guardia de 17 horas (de tres de la tarde a ocho de la mañana del día siguiente) más un refuerzo que se une de 15.00 a 22.00 horas. Los fines de semana, el calendario establece dos médicos de guardia larga (de 24 horas - de 21.00 a 9.00 horas) más un refuerzo de 14 horas que entra a las 8.00 horas y sale a las 22.00.

Pero desde hace unos meses, no siempre se cumple. Según detallan, desde el pasado 25 de diciembre, el refuerzo no está garantizado.

Desesperados
Y aunque saben que la falta de médicos dejó hace tiempo de ser un problema local, no es consuelo; están desesperados. «Llevamos un año en el que no tenemos vida», denuncia una trabajadora que prefiere no dar a conocer su nombre. Sin ataduras en la ciudad, planifica ya una marcha que es casi obligada. «En las guardias en las que no tenemos refuerzo llegamos a ver entre dos unas 200 personas; es una locura», lamenta preocupada ya por su salud. «Estamos fatal», urge.

Varios trabajadores han mostrado su inquietud por quedarse solos al frente de una guardia nocturna de 24 horas. «Yo no estoy dispuesta a asumir esa responsabilidad», rechaza una doctora consciente de que de ese servicio dependen 34.000 pacientes arandinos y 8.000 de Aranda Rural. «Si no es mañana será pasado pero va a pasar algo porque estamos al límite», insiste.

Aún con el temor de que una reestructuración suponga recortes que luego no se recuperen, el equipo médico arandino ve en la reorganización la única salida a corto plazo. Abogan de esta forma por equiparar, por ejemplo, Aranda de Duero con Roa, una ciudad vecina que cuenta con dos médicos de guardia. «Lo que no es lógico es que ellos, con un área de influencia de 5.000 pacientes, tengan un médico más de guardia que Aranda, con 42.000», afirman convencidos de que en condiciones normales no sobrarían en Roa.

En la última reunión que convocó el pasado jueves la gerencia en el ambulatorio sur, no se llegó a ninguna solución. Ni lo que proponía la gerencia – que el paciente fuese al centro de salud y no al SUAP con consultas que incorporasen también urgencias- ni lo que planteaba el equipo médico -de pasar la consulta de tarde en el SUAP (para evitar así las guardias maratonianas de 14 horas)- prosperaron. «Sin personal no se puede hacer», lamenta la coordinadora a sabiendas de que para que esto funcionara, la plantilla del Suap debería contar con ocho o nueve médicos. «Así se podría trabajar bien, cubriendo bajas, vacaciones…», subraya con preocupación porque si no se alcanza pronto una solución, el problema irá a más. «Si tenemos cada vez menos medios, por algún sitio se tendrá que cortar».

Pacientes
Si la «falta de previsión» y la «mala gestión» han derivado en una situación crítica, el mal uso que hacen «muchos pacientes» del servicio de atención primaria de urgencias, advierten, puede terminar por dinamitar el actual sistema de la sanidad pública. «Las urgencias son urgencias y no algo que puede ver tu médico de cabecera en consulta», reiteran con la mirada puesta en procesos de más de siete días, o en personas que aun teniendo cita en su médico por la mañana, van por la tarde al Suap tras no asistir a la consulta. Eso por no hablar de otros casos pantagruélicos como llevar a una niña porque tenía piojos. “Luego se quejan de que si se quiere privatizar la sanidad, que hay que ver, pero no se dan cuenta de que cada vez que hacen un uso no racional tensan un poco más la cuerda”.

El servicio de urgencias no es, insisten, una consulta más y la espera, recuerdan, depende de la urgencia de cada caso, y no del orden de llegada. «De esos lamentablemente los hay a patadas», denuncian.

Mientras el consejero pedía el viernes diez días para aportar posibles soluciones, las asociaciones de vecinos de Aranda de Duero continúan con la movilización recogiendo en sus sedes, firmas por una mejor Sanidad.

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