Temporada de vendimia

Las bodegas atribuyen al excedente de vino el bajo precio de la uva en la Ribera

Cooperativas y viticultores mantienen la necesidad de fijar una cantidad mínima

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Burgos

 

 

suele estar ya pactado con los viticultores.

 

COOPERATIVAS.

 

Las Cooperativas de vino de la DO Ribera de Duero pertenecientes a Urcacyl no van a vender la uva por debajo de los 75 céntimos de euro el kilo, a diferencia de los 60 céntimos de euro el kilo que se les está ofreciendo. Los rectores de las cooperativas se reunieron esta semana para analizar lo que entienden es «una escandalosa oferta» que están recibiendo por parte de empresas del sector que pretenden pagar la uva de este año muy por debajo siquiera de los costes de producción.

 

CONSEJO REGULADOR.

 

Asaja exige también responsabilidad al Consejo Regulador, ya que si las bodegas «tienen unas existencias de vino superiores a los esperado debido a la crisis económica, puede utilizar el mecanismo de la reducción de los rendimientos por hectárea (de 7.000 a 6.000 kilos pos hectárea) para superar esta situación». Mientras tanto, el Consejo Regulador no quiere valorar ni el precio ni la cantidad de uva porque no es competencia de este órgano.

VITICULTORES.

 

Los viticultores son una de las piezas fundamentales de este rompecabezas en el que es necesario introducir la pieza de la «responsabilidad», según Asaja. Son ellos los que «deben presionar a las bodegas a las que entregan la uva para que fijen un precio antes de la entrada de la uva en la bodega».

 

Califican el asunto de «muy grave» dado que afecta a uno de los sectores más estratégicos de Castilla y León, en un año en el que además se espera una cosecha de una calidad extraordinaria debido a unas condiciones climatológicas idóneas para el cultivo de este producto. Las cooperativas de la entienden y comparten «el modelo de libre mercado, pero no aceptan vender la uva que no embotellan», máxime de la calidad de la de este año, a un precio que lo único que va a conseguir es arruinar el sector.

 

 

 

 

Tanto revuelo se ha armado que muchos de los bodegueros de la Ribera del Duero declinaron acudir a la Fiesta de la Vendimia que se celebraba el pasado domingo en la localidad de Castrillo de la Vega. Una circunstancia que no ha pasado desapercibida entre los habituales a esta cita que creen que se pueda deber a evitar enfrentamientos con los viticultores.

 

 

Ante esta situación Asaja exige «responsabilidad a todos los sectores implicados»; entienden desde el sindicato agrario que entrar en una guerra de precios a la baja que «no beneficia a nadie», ya que la distribución, cuando se negocien los próximos contratos pretenderá trasladar esa bajada del precio de la uva al precio final del vino».

Asaja cree que es necesaria una «estabilidad», ya que entrar en una guerra de precios a la baja provocaría «una falta de rentabilidad, el abandono de las superficies no rentables y una pérdida de calidad», señas de identidad de la Denominación de Origen. Para hacer frente a este tipo de crisis, desde los sindicatos agrarios se habla de crear mesas sectoriales que fijen unos mínimos razonables, postura que choca sin embargo con el libre mercado.

La guerra de los precios de la uva en la Ribera del Duero sigue marcando el inicio de la vendimia en esta comarca de la provincia de Burgos. Las posturas están muy encontradas y mientras los bodegueros atribuyen a la crisis económica el execedente de vino en sus almacenes y que la uva esté con un precio bajo.

El director generla de Real Sitio de la Ventosilla, Alfonso Velasco, entiende que se trata de «un ajuste del mercado». Asegura que se trata de un «mercado no regulado» y que se somete a la ley del mercado libre, por lo que el precio de la uva se ajusta a los vaivenes de la oferta y la demanda, algo que ni a viticultores, ni a las cooperativas acaba de convencer.

Y es que según entran nuevas bodegas en la Denominación de Origen, lo viticultores se están viendo obligados a entregar la mercancía en las bodegas sin fijar precio alguno. Asaja denunciaba que los viticultores se ven obligados, cada vez en mayor número, a entregar la uva sin fijar ningún precio por ella. Es la política de «ya te pagaremos lo que paguen los demás», denuncia la organización agraria. Son estas nuevas bodegas con las que se mantiene el conflicto ya que las más antiguas tienen un precio que

J. C. R. /