El mal uso de las redes sociales por los jóvenes facilita la violencia de género

La Asociación de Asistencia a Víctimas asegura que se minimiza el peligro

L. B. / Burgos
Un mal uso de las nuevas tecnologías, especialmente las redes sociales propicia la violencia de género entre adolescentes. Así de contundente es la valoración que realiza la Asociación de Asistencia a Víctimas de Agresiones Sexuales y Violencia Doméstica de Burgos. Esta es una de las conclusiones que el colectivo extrae de la última campaña de prevención y sensibilización que ha llevado a cabo en doce centros educativos de la ciudad y de la provincia de Burgos. En todo el curso impartían 82 talleres a un total de 813 jóvenes.
Sus opiniones y sus respuestas a los cuestionarios que acompañan estas intervenciones permiten conocer la percepción que tiene la población juvenil de la violencia de género y las amenazas a las que han de hacer frente en esta etapa de la vida. Una de ellas, «quizá la más reciente», es precisamente el mal uso de las nuevas tecnologías y en concreto de las redes sociales. «Minimizan la sensación de peligro y al favorecer el anonimato generan sensación de impunidad para el agresor que los utiliza para controlar a su pareja», explicaba la coordinadora de la campaña, Almudena Román.
En este sentido, consideró que «se ha avanzado pero aún queda mucho trabajo por hacer para prevenir y atajar estas situaciones». Y es que, según se desprende de las afirmaciones de los adolescentes consultados, «todavía prevalecen estereotipos perjudiciales» que ahondan en la desigualdad. «Los jóvenes aprenden a ser hombres y mujeres a partir de patrones cargados de tópicos porque no tienen otras referencias. De ahí que además de trabajar con ellos sea preciso extender la sensibilización a los padres y las madres y a los componentes de la comunidad educativa», añadió Román.
Durante la campaña desarrollada el curso pasado detectaron seis casos de violencia de género. «Esto demuestra que vamos a mejor y que los chavales cada vez son más capaces de identificar estas situaciones», opinó Román. Con todo, recordó que hay actitudes, como los celos, que «siendo muy graves, están idealizadas». Al respecto detalló que se han encontrado con muchos adolescentes, un 32%, que valoran de manera positiva el control por parte de su pareja.
Por otra parte, la gran mayoría, un 81% del alumnado participante considera que se debe intervenir desde fuera cuando se conoce un hecho de malos tratos. Sobre el agresor, otro tanto piensa que cualquier persona puede llegar a ser un maltratador frente a un 15% que considera que los agresores son personas con trastornos, problemas de drogas y fracasados.