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El 84% de los enterramientos se realizan en la capital

El cementerio municipal realizó 884 inhumaciones hasta octubre, 60 más que el año pasado / Las tasas por enterramiento, sin sepultura, rondan los 600 euros

MARTA CASADO
01/11/2016

 

Los burgaleses son clásicos hasta para despedirse de este mundo. Y es que aunque se disponen de salas para entierros laicos o hay espacios para depositar las cenizas, tal y como lo ordena el Vaticano y el Arzobispado de Burgos, se sigue apostando, a pesar de su mayor coste, por la inhumación y el entierro de cuerpo presente al estilo tradicional. Así lo reconocen quienes trabajan en el ámbito de los decesos y, también, la concejal responsable del área de Sanidad y, por tanto de la gestión del Cementerio de San José, Lorena de la Fuente. Afirma la concejal que «Burgos es conservador y prefiere un enterramiento clásico aunque quizás, por lo económico, la tendencia sea a que crezcan las incineraciones», señala.
Una apreciación que se nota en las cifras que atesora el Cementerio de San José. Éste ha sido el lugar elegido por ocho de cada diez fallecidos en la capital. El tirón del cementerio capitalino en detrimento de los repartidos por el medio rural es evidente y crece conforme pasa el tiempo. De esta manera el 84% de los fallecidos en Burgos es inhumado en el Cementerio de San José. De esta manera, hasta octubre de este año, se han registrado 884 inhumaciones de los 1.047 fallecidos en la capital. Esto supone un ligero incremento frente a los datos del pasado ejercicio. El año pasado murieron 1.015 personas y se enterraron en el camposanto de la capital a 824 de ellos. De esta manera los fallecidos en la capital, que registra cuatro decesos diarios, han crecido en el último año un 3% mientras que las inhumaciones en el cementerio de San José han subido un 7,2% en el mismo periodo.
El precio del enterramiento es lo que está sumando cada vez más adeptos a las incineraciones. En Burgos «aunque aún son menores la tendencia es a ir en aumento quizás por ser más económico», advierte De la Fuente. El entierro medio cuesta 3.545 euros según la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) aunque oscila en función de los precios de las ciudades. Burgos no está situada entre las más caras como Barcelona donde el funeral más modesto no baja de 6.000 euros. Aún así más barato que el entierro son las incineraciones que se realizan por 550 euros. A pesar de ello «son minoritarios quienes utilizan la sala multiconfesional para funerales laicos o de confesiones no católicas así como las cremaciones, aunque éstas últimas van en aumento», asegura el gerente del Tanatorio San José, Alfonso Martínez.

La norma del Vaticano ya se cumple en Burgos desde hace un año

La Archidiócesis de Burgos ya aplica los criterios de actuación respecto a las incineraciones que hace unos días hizo público el Vaticano y que se recogen en la instrucción ‘Ad resurgendum cum Christo’ (Para resurgir con Cristo) redactada por la Congregación de la Doctrina de la Fe y ratificada por el Papa Francisco en marzo de este año. En ella se refleja que no se podrán esparcir cenizas de difuntos en la naturaleza ni conservarse en casa o dividirse entre los núcleos familiares del difunto. Una normativa que en Burgos se sigue desde septiembre del año pasado cuando el entonces arzobispo de Burgos, Francisco Gil Hellín, emitió un Reglamento sobre Cementerios Parroquiales y Columbarios y sobre el que daba un año para que se cumplieran sus procedimientos. Con lo que desde la Archidiócesis burgalesa aclaran que «acatamos y cumplimos la norma». A pesar de todo no es la fórmula más habitual de despedida de los seres queridos. En Burgos el 40% de los decesos acaba en una incineración. Pero es un proceso que va en aumento.
Por esta razón, la archidiócesis emitió el reglamento hace un año ante «el riesgo de secularización de las exequias y la pérdida del verdadero sentido religioso en el tratamiento de los restos mortales». Respecto a esta normativa, en lo que se refiere a la cremación, se establece que los ritos exequiales se realicen sobre cuerpo presente, antes de proceder a la incineración. Respecto al lugar en el que se depositen, como ahora hace el Vaticano, el reglamento establecía que no es acorde a las disposiciones canónicas el esparcir las cenizas en el mar, campos o montañas ni sepultarlos en lugares distintos a los cementerios. Algo que tampoco es legal. En la normativa se establecen los criterios a seguir por las parroquias para erigir columbarios, pequeño nichos donde depositar una o varias urnas previa autorización del obispo y en un lugar externo al culto.
Burgos cuenta con dos iglesias que ofrecen un columbario donde depositar las cenizas de los fieles. Están ubicadas en la iglesia del Carmen y la parroquia de San José María Escribá. La primera puso en marcha su columbario en 2011. Estos pequeños nichos permiten introducir entre cuatro y seis urnas y tiene capacidad para 200. La concesión de cada nicho es por 30 años y los precios oscilan entre los 1.900 y los 3.000 euros en función del tamaño.
La última parroquia construida en la capital, la de Cellophane, tiene en su torre su columbario. Tiene espacio para 339 loculi con espacio para entre dos y cuatro urnas y abre la posibilidad de compartir entre diferentes familias un espacio. Si es un nicho compartido el coste es de 800 euros mientras que los que tienen espacio para dos urnas cuesta 1.500 euros y los que tienen para cuatro 2.900 euros. El cementerio municipal de San José también cuenta con espacio para depositar las cenizas de los difuntos. Se reparten entre un jardín donde depositar las cenizas por 50 euros pero también nichos para las urnas con precios entre 709,8 y 1.372 euros. El alquiler, como los nichos, es por 75 años. Además, el Tanatorio de San José dispone también de Columbario con espacio para 4.000 urnas de las que ya están completas 470. Éstas tienen un coste de mantenimiento de 72 euros al año.

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