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ATA-1, con ella empezó todo

Hace 40 años Trino Torres descubrió la primera mandíbula y otros 14 restos humanos en la Sima de los Huesos / El Museo de Burgos le dedica un espacio expositivo propio hasta el 31 de enero


03/01/2017

 

3.000 pesetas de presupuesto. Una tienda de campaña. Una olla casi mágica cuyo interior se devoraba en cuestión de minutos. Y 15 jóvenes con inquietudes arqueológicas. Aquel era el equipo con el que Trino Torres llegó a Atapuerca. En la Cueva Mayor excavaba el profesor José María Apellániz. Torres empezó en Galería, en una irreconocible para hoy Gran Dolina y en la Covacha de los Zarpazos. Allí recibió el apoyo, como todos los directores de excavación, de los espeleólogos del Edelweiss. A ellos se dirigió para encontrar lo que buscaba. Extraordinarios dientes de Ursus deningeri, o la versión arcaica del oso de las cavernas. «Trabajaba en una tesis sobre osos fósiles y, de forma casual, encontré dientes de oso de la Trinchera del Ferrocarril de Atapuerca en el Instituto de Paleontología de Barcelona», recordaba para este periódico Trinidad Torres. Entonces «pedí un permiso para trabajar allí y empezamos en la parte de Dolina y en Covacha pero era muy difícil excavar», recuerda Torres.

Al entrar en contacto con Edelweiss, Miguel Ángel Martín Merino y el resto del equipo le hicieron ver que los ejemplares espectaculares de oso estaban en la Sima de los Huesos que allí es donde tenía que excavar. Tras pedir el permiso correspondiente a José María Apellániz, lograron entrar. Primero un equipo de Edelweiss que conocía el terreno, después entro Torres acompañado y «en el primer día, sin mucho trabajo apareció media mandíbula», recordaba a este periódico hace diez años. «Después apareció la otra mitad más 13 dientes y una mandíbula infantil». Aquello no era de animal y daba idea de la importancia del hallazgo.

Al terminar la excavación acudió ante su director de tesis. Torres era ingeniero de minas y realizaba un estudio sobre osos fósiles en España. Su coordinador era Emiliano Aguirre un conocido palentólogo español que había recorrido los yacimientos europeos más avanzados para conocer sus sistemas de trabajo y que tenía idea de aplicar esas técnicas en una incipiente y arcaica ciencia de la paleontología española. «Fue una gran sorpresa al ver aquellos restos humanos, sin ninguna duda, muy arcaicos y que habían aparecido casi sin buscarlos. Allí me di cuenta que Atapuerca iba a ser importante», recordaba en una entrevista a este periódico, Emiliano Aguirre.

La mandíbula ATA-1 fue el principio de todo lo que hoy es y significa Atapuerca. Entonces, Atapuerca, fue noticia nacional por uno de sus fósiles. ‘Hallazgo de la mandíbula de un posible hombre preneandertal’ rezaba el ABC; también Pueblo publicó una reseña bajo el título ‘Los restos humanos más antiguos de Europa’ que bien podría ser un titular de hoy en día; Ya publicó en el 76 ‘El hombre fósil de Burgos, el ‘sapiens’ más antiguo de Europa’. Con la publicación científica en el año 1976 en la revista ‘Zephyrus’ de la Universidad de Salamanca, el hallazgo y estudio de las piezas localizadas por el equipo de Torres en un artículo firmado por el propio Torres, Emiliano Aguirre y José María Basabe empezó a escribirse la historia del Equipo de Investigación de Atapuerca que hoy lidera la investigación en la sierra.

Emiliano Aguirre no conocería las cuevas hasta el año 1977. Entones empezó a pergeñar lo que sería un equipo de trabajo multidisciplinar. «Cuando bajé a la Sima de los Huesos y a la Trinchera ya me di cuenta que era algo importante porque había diferentes niveles con registro, vimos que esto tenía un potencial enorme e hice el primer proyecto para pedir permiso de excavación en tiempo récord. Visité Atapuerca en septiembre, en octubre terminaba el plazo y logré presentarlo y nos concedieron el trienio. Allí empezó todo», recordaba en el especial ATA’06 Emiliano Aguirre. Entonces empezó a diseñar un proyecto pluridisciplinar como los que llevaban sus colegas, el matrimonio Lumley en Tautavel, Francia.

La primera excavación al año siguiente, en 1978, se realizó con Emiliano Aguirre y Trino Torres al frente. Después se gestó el proyecto actual, ya solo comandado por Emiliano Aguirre, con 12 ‘atrevidos’ entre los que se encontraba Eudald Carbonell, Aurora Martín o Carlos Díez Lomana, los tres radicados hoy en Burgos. El primero como codirector de los yacimientos y director general de la Fundación Atapuerca, la segunda como coordinadora del Museo de la Evolución Humana y el tercero como profesor de Prehistoria de la Universidad de Burgos.

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