Si ya eres usuario, accede...

Recordarme

¿No recuerdas tu contraseña?
Si todavía no eres usuario, regístrate...

¡Regístrate ahora! para recibir los titulares del día en tu e-mail.

¡Regístrate ahora! para poder comentar noticias, participar en sorteos y concursos.

Menú Accede
Si ya eres usuario, accede...

Recordarme

¿No recuerdas tu contraseña?
Si todavía no eres usuario, regístrate...

¡Regístrate ahora! para recibir los titulares del día en tu e-mail.

¡Regístrate ahora! para poder comentar noticias, participar en sorteos y concursos.

Cae una banda especializada en robar y desguazar vehículos de alta gama

La investigación, de ámbito nacional, arrancó en Burgos tras esclarecerse la sustracción de un BMW La Policía ya ha acreditado más de 30 casos y el montante económico ronda los 300.000 euros

DIEGO SANTAMARÍA DIEGO SANTAMARÍA
05/10/2019

 

Como una «empresa» con sus «escalafones perfectamente coordinados» y una «cadena de montaje» en la que cada integrante podía asumir diferentes responsabilidades. Así era el modus operandi de la banda criminal especializada en el robo, desguace y venta de piezas de coches recientemente desarticulada por la Policía Nacional. En total, han sido detenidas 18 personas y los tres líderes de la organización ya se encuentran en prisión preventiva. La investigación, motivada por un «incremento atípico» de sustracciones de vehículos de la marcas BMW y Seat en distintos puntos del territorio nacional, se inició el pasado mes de abril. Los ladrones residían en la Comunidad de Madrid, pero fue en Burgos donde arrancó este «complejo» operativo gracias a la identificación de los autores del robo de un BMW X5, valorado en alrededor de 70.000 euros, el pasado mes de mayo.

El esclarecimiento de este delito en la ciudad fue clave para determinar que detrás de esta oleada de robos se encontraba una «extensa organización criminal». Según detallaba ayer el jefe del Grupo II de la Policía Judicial de Burgos, Alfonso Rodríguez, uno de los detenidos, afincado en Leganés, contaba con un amplio historial delictivo por «hechos similares» en distintos puntos del país. Además, estaba relacionado con diversos grupos «a nivel internacional» que también se dedican a la sustracción de vehículos. Lo que no imaginaban por aquel entonces los investigadores es que se iban a enfrentar a un «operativo muy complejo» y de «muy larga duración» que, según reconocía el comisario jefe provincial, Jesús Nogales, ha supuesto «miles de horas de vigilancia» para desarticular la banda por completo.

El «patrón común» que propició la Operación Greco Decoder, cuya investigación corrió a cargo del Juzgado de Instrucción número 3 de Burgos, se ha desarrollado conjuntamente con el Grupo de Tráfico Ilícito de Vehículos perteneciente a la Brigada Central de Crimen Organizado. Los integrantes de la organización, casi todos españoles, residían en Madrid. Ese era su centro de operaciones en lo que a desguace, transporte y venta de piezas se refiere. Sin embargo, las sustracciones de vehículos se llevaban a cabo, siempre en función de los «pedidos» que realizaban los líderes, en diferentes ciudades españolas. Sin lugar a dudas, lo que más sorprendió a los agentes fue que los detenidos se desenvolvían con soltura en «todas las especialidades». De igual manera, no tardaron en comprobar que pertenecían a un «entramado delincuencial extremadamente extenso» que también obtenía beneficios extra mediante la plantación indoor y venta de marihuana.

Por ahora, la Policía ha logrado acreditar el robo de 30 vehículos cuyo montante rondaría los 300.000 euros. No en vano, Rodríguez aseguró que el número de casos «se va a elevar notablemente» porque aún quedan muchas piezas cuyo origen no se ha podido certificar fehacientemente. En Burgos, a día de hoy, solo se da por confirmada la sustracción del BMW X5. Sin embargo, podrían resolverse «cuatro o cinco» delitos más e incluso posibles «tentativas». Por otro lado, también se están analizado «efectos personales» que previsiblemente se encontraban en el interior de los turismos robados.

jerarquía y precaución

La organización estaba perfectamente jerarquizada. En el primer escalafón se encontraban los ojeadores, cuya misión era localizar aquellos modelos que sus jefes demandaban. Si el momento y el lugar eran «idóneos», daban el aviso a los compañeros encargados de perpetrar el robo en apenas tres minutos. Por contra, si las condiciones no parecían demasiado favorables, instalaban un dispositivo de geolocalización para «tener el vehículo controlado en todo momento».

Tal era su obsesión por extremar las precauciones que nunca llevaban el turismo directamente al ‘desguace’. Antes de eso, preferían «enfriar» el vehículo estacionándolo «dos o tres días» en la vía pública para comprobar que su propietario no había instalado un sistema de geolocalización. Transcurrido ese «tiempo prudencial», los coches se trasladaban a naves clandestinas, «abandonadas en muchos casos», en los que tres personas despiezaban los vehículos en tan solo «dos o tres horas». Incluso les daba tiempo a instalar el motor en otros turismos, generalmente propiedad de los líderes de la banda.

Su predilección por los polígonos industriales «fantasmas» sin actividad comercial les evitaba firmar un contrato de alquiler. Desde esos puntos estratégicos, el tercer escalafón del grupo transportaba las piezas de valor a los receptadores encargados de su venta. Y las que apenas valen nada eran abandonadas y depositadas en chatarrerías que, en «connivencia» con la banda, borraban cualquier indicio del vehículo sustraído como el número de bastidor. En todos los viajes, la organización recurría a coches «lanzadera» para evitar cualquier encuentro con dotaciones policiales. Finalmente, las piezas se vendían en portales de segunda mano o foros de internet a «precios notablemente inferiores».

Las estrictas medidas de seguridad y la distancia entre las naves donde se llevaban a cabo los desguaces dificultaron «enormemente» el esclarecimiento del operativo, que culminó con seis registros: tres en los domicilios de los jefes de la banda y otros tres en naves industriales. La Operación Greco Decoder aún no se puede dar por cerrado porque los investigadores quieren determinar con exactitud el número de vehículos robados y el destino de sus piezas. Lo importante, tal y como remarcaba Rodríguez, es que se podrá paliar en gran medida la «grandísima alarma social» generada a raíz de esta oleada de robos de turismos de entre cinco y diez años de antigüedad.

Última hora

© Copyright El Correo de Burgos
Avda. de la Paz 28, Entreplanta - 09004 BURGOS. España
Contacte con nosotros: info@ecb-elmundo.com

El Correo de Burgos se reserva todos los derechos como autor colectivo de este periódico y, al amparo del art. 32.1 de la Ley de Propiedad Intelectual, expresamente se opone a la consideración como citas de las reproducciones periódicas efectuadas en forma de reseñas o revista de prensa. Sin la previa autorización por escrito de la sociedad editora, esta publicación no puede ser, ni en todo ni en parte, reproducida, distribuida,comunicada públicamente, registrada o transmitida por un sistema de recuperación de información, ni tratada o explotada por ningún medio o sistema, sea mecánico, fotoquímico, electrónico, magnético, electro óptico, de fotocopia o cualquier otro en general.

Edigrup Media: Diario de León | Diario de Valladolid | El Correo de Burgos | Heraldo-Diario de Soria