Si ya eres usuario, accede...

Recordarme

¿No recuerdas tu contraseña?
Si todavía no eres usuario, regístrate...

¡Regístrate ahora! para recibir los titulares del día en tu e-mail.

¡Regístrate ahora! para poder comentar noticias, participar en sorteos y concursos.

Menú Accede
Si ya eres usuario, accede...

Recordarme

¿No recuerdas tu contraseña?
Si todavía no eres usuario, regístrate...

¡Regístrate ahora! para recibir los titulares del día en tu e-mail.

¡Regístrate ahora! para poder comentar noticias, participar en sorteos y concursos.

Una isla de desarrollo y paz

Proyecto Rubare logra desarrollar tres cooperativas de subsistencia para la comunidad y alimento para un año en el campo de refugiados de Kiwansa / Están pendientes de enviar un contenedor con 7.000 kilos de ropa, zapatos y material escolar

MARTA CASADO / Burgos
02/03/2018

 

Rubare es una pequeña aldea ubicada en los Grandes Lagos de la República Democrática del Congo. Está enclavado en un corredor natural de la guerra de guerrillas y ejércitos gubernamentales en un conflicto en el que la vida de sus vecinos no tiene valor y anula sus posibilidades de desarrollo desde hace 30 años. En medio de ese conflicto se erige entre muros y con cuatro garitas de vigilancia constante Rubare. Una isla de paz en medio de la guerra donde las Hermanas de San José de Gerona luchan por dar protagonismo a la vida. A ella pertenece la religiosa burgalesa Presentación López Vivar que cada día mantiene contacto con Proyecto Rubare y Tomás Martínez para saber qué se sigue haciendo en ese entorno de paz y recuperación al que dedicó parte de su vida.

«La violencia de género es usado como un arma de guerra, la vida no vale nada y cada día aparecen niños abandonados, muchos de los que conocemos en un viaje, cuando volvemos han fallecido han perdido toda esperanza y lo que tratamos es de devolvérsela a pesar de todo lo que nos rodea» explica Tomás Martínez. Las amenazas de los señores de la guerra no pueden con las Hermanas de San José de Gerona ni con el apoyo de la asociación burgalesa Proyecto Rubare ni con las asociaciones y empresas a nivel internacional que colaboran con el proyecto.

El primer paso de atención fue el relacionado con las mujeres violadas. Víctimas de la guerra y la vergüenza ante su sociedad han logrado superarse con estos proyectos de gestión comunitaria. Han llevado adelante proyectos como una fábrica de jabón y el desarrollo de un cultivo a través de la cooperativa Cofevuru. Los niños también son objeto de atención desde el primer momento por el proyecto. El Colegio ha permitido escolarizar a 400 niños aunque durante este año llegarán a 500. No sólo se les alimenta de conocimiento sino, sobretodo de esperanza en el futuro y se les alimenta.

Pero además de las escuelas se ha construido durante los últimos seis años un complejo industrial que permite mantener a los responsables de las escuelas y su funcionamiento pero también que da alimento a toda la aldea. El sistema, como en el Proyecto Kisoro hermando de esta iniciativa, tiene un funcionamiento cooperativista en el que primero se da servicio a la aldea y con el excedente se busca comercialización en el entorno porque «en 100 kilómetros a la redonda no hay nada» que también redunda en beneficio del poblado. Para lograrlo necesitan adquirir una furgoneta para vender el excedente de pan y azúcar. Además «no tratamos de hacer nosotros las cosas, se trata de enseñarles y que puedan desarrollarlo después ellos solos, nuestro trabajo es facilitar que sea posible el inicio, la continuidad depende de ellos», destaca Tomás Martínez.

El complejo industrial cuenta con una fábrica de azúcar gracias a la adquisición de un trapiche colombiano que permita transformar la caña de azúcar, muy presente en la zona, en azúcar. Cuentan con molinos y recipientes de aluminio. Además se ha desarrollado una panadería, una fábrica de jabón y una granja de cerdos. «El sistema se retroalimenta porque los cerdos comen el desperdicio de la caña de azúcar y del cerdo se extrae la grasa para elaborar el jabón», señala.

De forma paralela en Proyecto Rubare se han tomado el empeño de apoyar al campo de refugiados de refugiados de Kiguanja, una pequeña población de Kivu Norte, cerca de Rubare. «Gracias al apoyo de la Junta de Castilla y León hemos podido llevar alimento para un año», destaca Martínez. Un reparto que organizan las hermanas de San José de Rubare y el párroco de Rutshuru que hacen frente a las presiones de las guerrillas a diario. Se ha trasladado a la zona alubias, harina de maíz, mandioca, hortalizas, leche, medicinas y ropa.

Está previsto que en la próxima semana se pueda enviar otro contenedor con 7.000 kilos de ropa, 90 sacos de zapatos y más de una veintena de cajas de material escolar donados por colegios y los supermercados Alcampo. «Más de 20 voluntarios han trabajado durante dos meses para clasificar la ropa, los zapatos en función de las necesidades de cada zona en la que actuamos», explica Martínez. En concreto son Rubare, el campamento de refuiados de Kiguanja y Kisoro que, a pesar de estar ubicado en Uganda, mantienen una relación estrecha de colaboración ya que ambas asociaciones son burgalesas.

3.500 farolillos solidarios

Mañana sábado Proyeto Rubare y Proyecto Kioso organizan por segundo año la suelta de farolillos en el Paseo de Atapuerca. Ya se han adquirido 400 de los 3.500 farolillos que ya están listos para surcar el cielo de Burgos si la lluvia y el viento lo permiten. «Mantenemos actividades durante la tarde con una batucada gracias a la asociación Burgosalsón y un taller de globoflexia y a partir de las 19.30 empezaremos a explicar la forma de prender y echar a volar los farolillos», explica Tomás Martínez. El farolillo se prende y debe estar caliente antes de emprender el vuelo. No se podría realizar si llueve ya que el farolillo pesaría demasiado para volar y tampoco se podría realizar por precaución si hay viento superior a los 15 kilómetros por hora.

En caso de que cualquiera de estas dos inclemencias meteorológicas se dieran mañana se pospondrá la actividad hasta el 10 de marzo. Las asociaciones han costeado un plan de prevención y esperan una gran colaboración porque «este año hemos trabajado y colaborado de forma muy activa con 10 centros educativos de la ciudad y sabemos que se han implicado en el proyecto», señala. El año pasado se agotaron en la tarde los farolillos, algo que esperan repetir mañana. Para ello trabajan más de 50 voluntarios enseñando a todos cómo prender la llama de la esperanza para levantar el poblado de Kisoro y apoyar el Proyecto Rubare.

 

Última hora

© Copyright El Correo de Burgos
Avda. de la Paz 28, Entreplanta - 09004 BURGOS. España
Contacte con nosotros: info@ecb-elmundo.com

El Correo de Burgos se reserva todos los derechos como autor colectivo de este periódico y, al amparo del art. 32.1 de la Ley de Propiedad Intelectual, expresamente se opone a la consideración como citas de las reproducciones periódicas efectuadas en forma de reseñas o revista de prensa. Sin la previa autorización por escrito de la sociedad editora, esta publicación no puede ser, ni en todo ni en parte, reproducida, distribuida,comunicada públicamente, registrada o transmitida por un sistema de recuperación de información, ni tratada o explotada por ningún medio o sistema, sea mecánico, fotoquímico, electrónico, magnético, electro óptico, de fotocopia o cualquier otro en general.

Edigrup Media: Diario de León | Diario de Valladolid | El Correo de Burgos | Heraldo-Diario de Soria